Extraño, el roce de mi pie sobre la arcilla blanda y fría como jalea de mora, el abrazo de mis brazos cruzados en el pecho, atajando el frio. Extraño la paz de la tarde en el pantano, el lugar más inhóspito del patio, la acequia que lo atravesaba con su zanja mojada y llena de ranas saltonas y chiquitas. El cidral y la platanera con su guardián, un gusano gordo con cachos que nos hacía estremecer de miedo y asco. El monte con plantas de hojas grandes que servían de paraguas y la huerta de cebollas y coles que los vecinos venían a comprar.
Los cercos de guadua a lado y lado del patio de la casa de mi abuela que nos dejaban ver lo que pasaba en los otros, desde una privilegiada vista. Los hijos del marmolero, nuestro vecino, jugar en su patio lleno de lozas de bóvedas y pedazos de santos; eran blancos como el mármol y raros en sus juegos El terror curioso que sentíamos cuando empujábamos la puerta de su ramada con un chamizo a través del cerco para ver un ángel sin ojos ni manos que el marmolero nunca acabó de hacer. Nuestros gritos de espanto que hacía salir a la abuela rezongando, camándula en mano y en la otra un bastón para espantar el intruso que se pasó de patio
Echo de menos correr por sus esquinas como lo hice una y mil veces, detrás de los sueños, escapando de la última pesadilla, perseguida por los muertos, escondida de las brujas y los duendes sobretodo de la Llorona Loca que buscaba niños para reponer el que se le murió nada que el rosario de mi abuela Clara no pudiera conjurar.
Extraño verme en las gotas de lluvia que chorreaban por las ramas del brevo, el temblor de mis piernas al subirme en su follaje con el gato de ojos tristes de mi abuela, que se pasó a vivir ahí tiempo después. Los gritos de mi tía para que bajara a tomar chocolate con arepa caliente y no seguir allí, como un mico, igual que los muchachos es que las niñas bonitas debían comportarse y no vivir subidas en los árboles que era de muy mal ver siempre decía.
Sobre todo, extraño el roce de mi pie descalzo sobre la arcilla.
Ldc-zza-alzahara 20 de abril de 2014