para encontrar sirenas con el roce,
tengo la vista huera, el ojo frío,
y no encuentro sirena que me goce.
Del garfio de mi mano no me fío,
ya que al verlo la ondina, se conoce,
que alterada pasó por un vahío.
He llevado la cuenta y suman doce.
Seré el pirata de Sabina ajado
por esas profesiones que he tenido:
mafioso, mercader y viejo verde.
En Linares sirenas no he encontrado
mas tengo un punto amable y divertido
también a esta Jimena que me pierde.
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