dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Muchas gracias,Sivia,me alegro de que te haya gustado.buenisimo!!! atrapante historia!!!! Saludos
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Muchas gracias,Sivia,me alegro de que te haya gustado.buenisimo!!! atrapante historia!!!! Saludos
Gracias Eva, un abrazo y un beso mi dulce amiga.Al final se muere hasta el apuntador!! jejejjeje
Buena historia, como siempre un gusto pasar por tus "oscuridades".
Besos y estrellas;
Eva
Gracias amigo Luis por tu comentario. Un abrazo.Magnifico relato cargado de imágenes, La justicia de los hombres, yerra mas frecuentemente que la del destino.
Aplausos y admiracion.
Un abrazo.
Gracias amiga mariposa celebro que te haya gustado.Un abrazo.uff parapelos, los dos pagaron por su crueldad asi es la vida como siempre es muy grato leerte abrazos
Gracias Miguel, te dejo un fuerte abrazo de amigo.Miguel Echeverría;3965187 dijo:Extraordinario amigo, muy buen trabajo, logras atrapar con tus misterios al lector, un abrazo y estrellas todas para tu inspiración, hasta pronto.
El imperio de la pasión
Nagisa Oshima
Mataron al marido y lo tiraron al pozo.
Era otoño y las hojas caían de los árboles.
Se dieron al amor con la voracidad de tigres.
A todas horas se lo pasaban uno encima del otro
con una obsesión tal que en el pueblo murmuraban
que la desaparición del marido no había sido casual
y que los muertos vuelven si han sido asesinados.
Alguien descubrió que del profundo pozo salían voces.
Alguien propagó que las voces eran del marido.
Cercana a la locura la mujer veía en sueños
el fantasma del hombre que había sido su esposo.
Se dieron al alcohol para acallar la conciencia,
pero la conciencia seguía carcomiendo sus vidas.
Del amor de los cuerpos nació un niño enfermo
sin dedos en los pies y ciego de un ojo.
Se acercó el hombre al pozo una noche
y un grito fantasmal llegó hasta sus oídos,
espantado corrió hasta llegar a casa
y esa noche en sus sueños hubo mucha sangre.
Decidieron que el hombre al pozo bajara
y descubrir así la procedencia del grito.
Bajó una noche de una inescrutable niebla.
El hombre no volvió,tan solo se oyó un alarido
y una terrible y monstruosa carcajada,
después un pavoroso silencio se adueñó de la noche.
Pero la mujer seguía intranquila y con miedo,
soñaba con escrutadores ojos que espiaban sus actos.
Decidió que o bajaba o de terror moriría
y así una noche de invierno se adentró en el bosque
con una larga soga que ató a un árbol
deslizando la otra punta a lo largo del agujero
donde había desaparecido su voluptuoso amante.
Bajó con una lámpara para alumbrar las tinieblas
pero un golpe de viento la apagó enseguida.
Se asía a la cuerda para no hundirse en el fango
mientras con estupor veía que subía una luz
desde el fondo del pozo hasta donde ella estaba.
Sintió como si una mano la agarrara del pie
y un tirón brutal la hundió en el légamo
reuniéndose así con su amante en la muerte.
Así un muerto se cobra lo que su mujer le debe,
así pagan los asesinos su propensión al pecado.
Eladio Parreño Elías
22-Marzo-2011
Tremenda historia amigo Eladio, me has tenido enganchado desde el título. Tarde o temprano, uno se cobra lo que se le debe y al modo que debe. Soberbio amigo mío. ¿ Te has parado a pensar en hacer un libro de intriga ?El imperio de la pasión
Nagisa Oshima
Mataron al marido y lo tiraron al pozo.
Era otoño y las hojas caían de los árboles.
Se dieron al amor con la voracidad de tigres.
A todas horas se lo pasaban uno encima del otro
con una obsesión tal que en el pueblo murmuraban
que la desaparición del marido no había sido casual
y que los muertos vuelven si han sido asesinados.
Alguien descubrió que del profundo pozo salían voces.
Alguien propagó que las voces eran del marido.
Cercana a la locura la mujer veía en sueños
el fantasma del hombre que había sido su esposo.
Se dieron al alcohol para acallar la conciencia,
pero la conciencia seguía carcomiendo sus vidas.
Del amor de los cuerpos nació un niño enfermo
sin dedos en los pies y ciego de un ojo.
Se acercó el hombre al pozo una noche
y un grito fantasmal llegó hasta sus oídos,
espantado corrió hasta llegar a casa
y esa noche en sus sueños hubo mucha sangre.
Decidieron que el hombre al pozo bajara
y descubrir así la procedencia del grito.
Bajó una noche de una inescrutable niebla.
El hombre no volvió,tan solo se oyó un alarido
y una terrible y monstruosa carcajada,
después un pavoroso silencio se adueñó de la noche.
Pero la mujer seguía intranquila y con miedo,
soñaba con escrutadores ojos que espiaban sus actos.
Decidió que o bajaba o de terror moriría
y así una noche de invierno se adentró en el bosque
con una larga soga que ató a un árbol
deslizando la otra punta a lo largo del agujero
donde había desaparecido su voluptuoso amante.
Bajó con una lámpara para alumbrar las tinieblas
pero un golpe de viento la apagó enseguida.
Se asía a la cuerda para no hundirse en el fango
mientras con estupor veía que subía una luz
desde el fondo del pozo hasta donde ella estaba.
Sintió como si una mano la agarrara del pie
y un tirón brutal la hundió en el légamo
reuniéndose así con su amante en la muerte.
Así un muerto se cobra lo que su mujer le debe,
así pagan los asesinos su propensión al pecado.
Eladio Parreño Elías
22-Marzo-2011
El imperio de la pasión
Nagisa Oshima
Mataron al marido y lo tiraron al pozo.
Era otoño y las hojas caían de los árboles.
Se dieron al amor con la voracidad de tigres.
A todas horas se lo pasaban uno encima del otro
con una obsesión tal que en el pueblo murmuraban
que la desaparición del marido no había sido casual
y que los muertos vuelven si han sido asesinados.
Alguien descubrió que del profundo pozo salían voces.
Alguien propagó que las voces eran del marido.
Cercana a la locura la mujer veía en sueños
el fantasma del hombre que había sido su esposo.
Se dieron al alcohol para acallar la conciencia,
pero la conciencia seguía carcomiendo sus vidas.
Del amor de los cuerpos nació un niño enfermo
sin dedos en los pies y ciego de un ojo.
Se acercó el hombre al pozo una noche
y un grito fantasmal llegó hasta sus oídos,
espantado corrió hasta llegar a casa
y esa noche en sus sueños hubo mucha sangre.
Decidieron que el hombre al pozo bajara
y descubrir así la procedencia del grito.
Bajó una noche de una inescrutable niebla.
El hombre no volvió,tan solo se oyó un alarido
y una terrible y monstruosa carcajada,
después un pavoroso silencio se adueñó de la noche.
Pero la mujer seguía intranquila y con miedo,
soñaba con escrutadores ojos que espiaban sus actos.
Decidió que o bajaba o de terror moriría
y así una noche de invierno se adentró en el bosque
con una larga soga que ató a un árbol
deslizando la otra punta a lo largo del agujero
donde había desaparecido su voluptuoso amante.
Bajó con una lámpara para alumbrar las tinieblas
pero un golpe de viento la apagó enseguida.
Se asía a la cuerda para no hundirse en el fango
mientras con estupor veía que subía una luz
desde el fondo del pozo hasta donde ella estaba.
Sintió como si una mano la agarrara del pie
y un tirón brutal la hundió en el légamo
reuniéndose así con su amante en la muerte.
Así un muerto se cobra lo que su mujer le debe,
así pagan los asesinos su propensión al pecado.
Eladio Parreño Elías
22-Marzo-2011
El imperio de la pasión
Nagisa Oshima
Mataron al marido y lo tiraron al pozo.
Era otoño y las hojas caían de los árboles.
Se dieron al amor con la voracidad de tigres.
A todas horas se lo pasaban uno encima del otro
con una obsesión tal que en el pueblo murmuraban
que la desaparición del marido no había sido casual
y que los muertos vuelven si han sido asesinados.
Alguien descubrió que del profundo pozo salían voces.
Alguien propagó que las voces eran del marido.
Cercana a la locura la mujer veía en sueños
el fantasma del hombre que había sido su esposo.
Se dieron al alcohol para acallar la conciencia,
pero la conciencia seguía carcomiendo sus vidas.
Del amor de los cuerpos nació un niño enfermo
sin dedos en los pies y ciego de un ojo.
Se acercó el hombre al pozo una noche
y un grito fantasmal llegó hasta sus oídos,
espantado corrió hasta llegar a casa
y esa noche en sus sueños hubo mucha sangre.
Decidieron que el hombre al pozo bajara
y descubrir así la procedencia del grito.
Bajó una noche de una inescrutable niebla.
El hombre no volvió,tan solo se oyó un alarido
y una terrible y monstruosa carcajada,
después un pavoroso silencio se adueñó de la noche.
Pero la mujer seguía intranquila y con miedo,
soñaba con escrutadores ojos que espiaban sus actos.
Decidió que o bajaba o de terror moriría
y así una noche de invierno se adentró en el bosque
con una larga soga que ató a un árbol
deslizando la otra punta a lo largo del agujero
donde había desaparecido su voluptuoso amante.
Bajó con una lámpara para alumbrar las tinieblas
pero un golpe de viento la apagó enseguida.
Se asía a la cuerda para no hundirse en el fango
mientras con estupor veía que subía una luz
desde el fondo del pozo hasta donde ella estaba.
Sintió como si una mano la agarrara del pie
y un tirón brutal la hundió en el légamo
reuniéndose así con su amante en la muerte.
Así un muerto se cobra lo que su mujer le debe,
así pagan los asesinos su propensión al pecado.
Eladio Parreño Elías
22-Marzo-2011
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