Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Diantre!, esto me parece divertido,
exclamaba de forma monocorde
un físico muy pobre y desnutrido:
¡Si lo publico, puede que yo engorde!
Un cuerpo más o menos sumergido
desplaza su volumen por el borde
igualando su masa a lo vertido
obteniendo un principio muy acorde.
Arquímedes, sin duda, el susodicho
acababa de hallar su propio nicho
donde los genios tienen su morada
Con una moraleja derivada:
Hay veces que las cosas más triviales
nos pueden convertir en inmortales .