Nommo
Poeta veterano en el portal
Puedo tenerlo todo, en mis manos.
Sólo he de chasquear los dedos.
Pues intención es efecto...
No me hace falta rezar el Padre Nuestro,
ni tampoco el Credo.
Sencillamente, palmeo mis manos.
Pellizco mi nariz.
Hago bailar a mi lengua...
El hechizo mágico continúa, durante
dos minutos más, hasta que surte efecto.
También he de peinarme el flequillo,
con mano izquierda.
O rascarme el omóplato izquierdo.
Siempre gano, ¡ Nunca pierdo !
Aparecen, de la Nada, dos raudos
peces espada.
Y me llevan camino del Olimpo de los dioses.
Allí, navego, amparado por las avestruces.
Y flamencos sonrosados, que venden altramuces.
El Paraíso, para los andaluces.
Sólo he de chasquear los dedos.
Pues intención es efecto...
No me hace falta rezar el Padre Nuestro,
ni tampoco el Credo.
Sencillamente, palmeo mis manos.
Pellizco mi nariz.
Hago bailar a mi lengua...
El hechizo mágico continúa, durante
dos minutos más, hasta que surte efecto.
También he de peinarme el flequillo,
con mano izquierda.
O rascarme el omóplato izquierdo.
Siempre gano, ¡ Nunca pierdo !
Aparecen, de la Nada, dos raudos
peces espada.
Y me llevan camino del Olimpo de los dioses.
Allí, navego, amparado por las avestruces.
Y flamencos sonrosados, que venden altramuces.
El Paraíso, para los andaluces.
Última edición: