El sombrero

lore1

Poeta que considera el portal su segunda casa
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¡Por fin conocía el mar! El viento soplaba fuerte y Adela se sujetaba el sombrero con sus manos para evitar que se le volara.
-¡Hay mama que laguna tan grande!- le dijo a su madre, y soltó las manos que eran las que se ocupaban de que su pamela permaneciera quieta en su cabeza.
El sombrero voló libre como una cometa sin hilos y sin dueño y ella corrió tras él adentrándose hasta la cintura en el mar, pero no pudo alcanzarlo. Su cuerpo conoció la frescura de las olas chocándose contra su piel por primera vez y la pamela cómo águila libre se giró y volteó a ras de agua cayendo en una pequeña barca donde un pescador en ese momento sacaba un hermoso pez dorado del fondo del océano. Metió el pescado en una cesta y cogió aquel tocado femenino por la cinta de raso azul que tenía a modo de adorno y se sintió afortunado por dos razones: aquel día tendría asegurada la cena y además llevaría el sombrero como regalo a su hija, y se la imaginó feliz y radiante con él sobre su cabellera rubia, corriendo por el campo o recogiendo flores silvestres que guardaría en su fondo, y luego las colocaría en un jarrón como adorno en la salita de estar.
 
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¡Por fin conocía el mar! El viento soplaba fuerte y Adela se sujetaba el sombrero con sus manos para evitar que se le volara.
-¡Hay mama que laguna tan grande!- le dijo a su madre, y soltó las manos que eran las que se ocupaban de que su pamela permaneciera quieta en su cabeza.
El sombrero voló libre como una cometa sin hilos y sin dueño y ella corrió tras él hasta adentrarse hasta la cintura en el mar, pero no pudo alcanzarlo. Su cuerpo conoció la frescura de las olas chocándose contra su piel por primera vez y la pamela cómo águila libre se giró y volteó a ras de agua cayendo en una pequeña barca donde un pescador en ese momento sacaba un hermoso pez dorado del fondo del océano. Metió el pescado en una cesta y cogió aquel tocado femenino por la cinta de raso azul que tenía a modo de adorno y se sintió afortunado por dos razones: aquel día tendría asegurada la cena y además llevaría el sombrero como regalo a su hija, y se la imaginó feliz y radiante con él sobre su cabellera rubia, corriendo por el campo o recogiendo flores silvestres que guardaría en su fondo, y luego las colocaría en un jarrón como adorno en la salita de estar.


Reflexivas líneas has plasmado Lore. Hay un dicho que dice: "las oportunidades nunca se pierden, si no las tomas tú... las agarra otro" tu prosa me refrescó aquel dicho.
Es buena la forma con que planteas lo dicho. Me gustó.
Un placer leerte, un abrazo grande.
 
una lágrima;2206742 dijo:
Reflexivas líneas has plasmado Lore. Hay un dicho que dice: "las oportunidades nunca se pierden, si no las tomas tú... las agarra otro" tu prosa me refrescó aquel dicho.
Es buena la forma con que planteas lo dicho. Me gustó.
Un placer leerte, un abrazo grande.


Muy agradecida una lágrima por tu paso por mis letras y por tu lindo comentario. Un abrazo.
 
Me gustó la historia que sin duda nos deja un mensajelas oportunidades estan ahi y hay que aprovecharlas....Saluditossss y lindos abrazos amiga!Te dejo este cometa de estrellitas!!!!Rosita
 
No te había leido nunca en prosa amiga Lourdes y me has fascinado con tu forma de ver la vida.
Como te dicen mis antecesores en el comentario.
Una perdida para unos , es ganancia para otros, y tú lo expresas muy bien en esta bellisima prosa.
felicitaciones sinceras y besos de todo corazón.
 
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¡Por fin conocía el mar! El viento soplaba fuerte y Adela se sujetaba el sombrero con sus manos para evitar que se le volara.
-¡Hay mama que laguna tan grande!- le dijo a su madre, y soltó las manos que eran las que se ocupaban de que su pamela permaneciera quieta en su cabeza.
El sombrero voló libre como una cometa sin hilos y sin dueño y ella corrió tras él adentrándose hasta la cintura en el mar, pero no pudo alcanzarlo. Su cuerpo conoció la frescura de las olas chocándose contra su piel por primera vez y la pamela cómo águila libre se giró y volteó a ras de agua cayendo en una pequeña barca donde un pescador en ese momento sacaba un hermoso pez dorado del fondo del océano. Metió el pescado en una cesta y cogió aquel tocado femenino por la cinta de raso azul que tenía a modo de adorno y se sintió afortunado por dos razones: aquel día tendría asegurada la cena y además llevaría el sombrero como regalo a su hija, y se la imaginó feliz y radiante con él sobre su cabellera rubia, corriendo por el campo o recogiendo flores silvestres que guardaría en su fondo, y luego las colocaría en un jarrón como adorno en la salita de estar.



Maravillosa travesía, su vuelo abre todo un nuevo panorama de aventuras...me encantó seguirlo!

Abrazos,
Roxane
 
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¡Por fin conocía el mar! El viento soplaba fuerte y Adela se sujetaba el sombrero con sus manos para evitar que se le volara.
-¡Hay mama que laguna tan grande!- le dijo a su madre, y soltó las manos que eran las que se ocupaban de que su pamela permaneciera quieta en su cabeza.
El sombrero voló libre como una cometa sin hilos y sin dueño y ella corrió tras él adentrándose hasta la cintura en el mar, pero no pudo alcanzarlo. Su cuerpo conoció la frescura de las olas chocándose contra su piel por primera vez y la pamela cómo águila libre se giró y volteó a ras de agua cayendo en una pequeña barca donde un pescador en ese momento sacaba un hermoso pez dorado del fondo del océano. Metió el pescado en una cesta y cogió aquel tocado femenino por la cinta de raso azul que tenía a modo de adorno y se sintió afortunado por dos razones: aquel día tendría asegurada la cena y además llevaría el sombrero como regalo a su hija, y se la imaginó feliz y radiante con él sobre su cabellera rubia, corriendo por el campo o recogiendo flores silvestres que guardaría en su fondo, y luego las colocaría en un jarrón como adorno en la salita de estar.


En un puñado de reglones este relato nos lleva volado junto a la pamela, de una historia a otra.
El mar termina adornando una habitación dentro del jarrón.
Es una delicia, un momento de paz leerte.
Mi abrazo amiga y, mis estrellas para el sombrero
Mikelo
 
No te había leido nunca en prosa amiga Lourdes y me has fascinado con tu forma de ver la vida.
Como te dicen mis antecesores en el comentario.
Una perdida para unos , es ganancia para otros, y tú lo expresas muy bien en esta bellisima prosa.
felicitaciones sinceras y besos de todo corazón.

Muy agradecida Pilar, has sido muy amable al leerme y comentarme. Un abrazo.
 
En un puñado de reglones este relato nos lleva volado junto a la pamela, de una historia a otra.
El mar termina adornando una habitación dentro del jarrón.
Es una delicia, un momento de paz leerte.
Mi abrazo amiga y, mis estrellas para el sombrero
Mikelo


Gracias Mikelo, has sido muy amable al leerme y comentarme. Un abrazo.
 

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