MJ Mondéjar
Poeta recién llegado
Poco a poco en la palma de la mano
se ha instalado un aparato,
un mundo cerrado, un cabroncete,
un hijo de …
¿por dónde íbamos?
ah sí, por lo del aparato, decía que:
se ha instalado en la mano, un aparato
que la libertad y atención nos ha robado,
de madre desconocida, un duende travieso,
un hijo de puta artero (ahora recuerdo).
Útil, necesario, amigo y enemigo
tan pequeño y tan repleto,
ligero, lujoso y eficiente,
depende de la cuenta corriente.
A nuestro lado siempre,
en la cocina, en el lavabo,
en el coche, viaja
en metro y bicicleta, se desplaza.
La tecnología se ha metido en la cama,
en el cerebro y en el bolsillo,
emite radiación por un tubo,
luz azul hipnótico en la noche,
sonidos, notificaciones y mensajes recibe,
múltiples conexiones,
varias vibraciones y emoticones,
misteriosos poderes le atribuyen.
Los dedos vuelan sobre la pantalla
enganchados a la red en segundo plano,
millones de letras a cada segundo,
figuritas de formas y colores viajan,
mensajes a veces mal interpretados,
a veces mal intencionados, con presión,
paraíso y herramienta de amigos de lo ajeno,
del engaño, la estafa y la extorsión.
Capacidad de almacenamiento oceánica
¿Dónde quedaron aquellos de
sólo recibir y que para llamar servían?
Incapaces de salir a la calle sin él.
Problemas si lo pierdes, debes denunciar,
los de gama alta y altísima, gustan de lucir
y sobre la mesa, vacilar.
En cada casa, muchos más que residentes hay,
por millones sobrepasan la población del país.
El ritmo del corazón altera, cuando suena,
¿quién será?
Llamada perdida tengo
mensaje urgente espero,
rápida la mirada reacciona al sonido,
sin espera, la mano vuela
y se hace con él,
no, no es quien debía ser.
Ansiedad pasajera, transitoria,
pura y dura. Me altera.
Más y más poderoso cada vez,
más peligroso y engañoso.
La mirada del niño secuestra
la del joven impresiona,
demonio Satanás
con cualidades malignas, está detrás.
Cada toque, cada movimiento, una huella,
cada byte, un paso por la historia.
¿Quiénes somos sin él?
¿Qué vamos a hacer?
¿Qué valor tiene para nosotros,
cuando contiene nuestra completa historia?
¿Le cortamos las alas como a la IA?
No. Seguirá evolucionando.
¿Será nuestra salvación o nuestra sentencia?
¿Cuándo llegará la tendencia de vivir sin él?
Que el móvil del futuro, nos lleve hacia adelante,
pero que no nos aleje, de lo que nos hace amante.
En este futuro incierto y macabro,
en este viaje sin fin,
siempre seremos humanos,
al cabo y al fin.
©
Derechos reservados
se ha instalado un aparato,
un mundo cerrado, un cabroncete,
un hijo de …
¿por dónde íbamos?
ah sí, por lo del aparato, decía que:
se ha instalado en la mano, un aparato
que la libertad y atención nos ha robado,
de madre desconocida, un duende travieso,
un hijo de puta artero (ahora recuerdo).
Útil, necesario, amigo y enemigo
tan pequeño y tan repleto,
ligero, lujoso y eficiente,
depende de la cuenta corriente.
A nuestro lado siempre,
en la cocina, en el lavabo,
en el coche, viaja
en metro y bicicleta, se desplaza.
La tecnología se ha metido en la cama,
en el cerebro y en el bolsillo,
emite radiación por un tubo,
luz azul hipnótico en la noche,
sonidos, notificaciones y mensajes recibe,
múltiples conexiones,
varias vibraciones y emoticones,
misteriosos poderes le atribuyen.
Los dedos vuelan sobre la pantalla
enganchados a la red en segundo plano,
millones de letras a cada segundo,
figuritas de formas y colores viajan,
mensajes a veces mal interpretados,
a veces mal intencionados, con presión,
paraíso y herramienta de amigos de lo ajeno,
del engaño, la estafa y la extorsión.
Capacidad de almacenamiento oceánica
¿Dónde quedaron aquellos de
sólo recibir y que para llamar servían?
Incapaces de salir a la calle sin él.
Problemas si lo pierdes, debes denunciar,
los de gama alta y altísima, gustan de lucir
y sobre la mesa, vacilar.
En cada casa, muchos más que residentes hay,
por millones sobrepasan la población del país.
El ritmo del corazón altera, cuando suena,
¿quién será?
Llamada perdida tengo
mensaje urgente espero,
rápida la mirada reacciona al sonido,
sin espera, la mano vuela
y se hace con él,
no, no es quien debía ser.
Ansiedad pasajera, transitoria,
pura y dura. Me altera.
Más y más poderoso cada vez,
más peligroso y engañoso.
La mirada del niño secuestra
la del joven impresiona,
demonio Satanás
con cualidades malignas, está detrás.
Cada toque, cada movimiento, una huella,
cada byte, un paso por la historia.
¿Quiénes somos sin él?
¿Qué vamos a hacer?
¿Qué valor tiene para nosotros,
cuando contiene nuestra completa historia?
¿Le cortamos las alas como a la IA?
No. Seguirá evolucionando.
¿Será nuestra salvación o nuestra sentencia?
¿Cuándo llegará la tendencia de vivir sin él?
Que el móvil del futuro, nos lleve hacia adelante,
pero que no nos aleje, de lo que nos hace amante.
En este futuro incierto y macabro,
en este viaje sin fin,
siempre seremos humanos,
al cabo y al fin.
©
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