El temor en ciertos días

Julius 12

Poeta que considera el portal su segunda casa
EL TEMOR EN CIERTOS DÍAS

Sucede que el temor de perderte muerde a veces mi silencio
que escapa de incógnito por la entrada verdadera,
y que suele volver al sitio, en muecas frecuentadas en el espejo.
Son esos ciertos días, en los que salgo por la senda sin retorno,
cuando me inclino por volver sorteando medulosos precipicios.
Mi temor es tan dañino que me agarra como un tigre que no suelta,
se desdobla en dos o más y no quiere escuchar mi música pacífica.
Es consciente de su poder inusitado y de nuevo le temo pues no
pierde ocasión de perseguirme hasta que me acorrala...
Hay ciertos días en los cuales al precipitarme por la senda antes
mencionada, las notas se hacen armoniosas y relajadas,
pero no hay caso, tus ausencias me desbastan, sobretodo me
conturba no lograr memorar tu última mirada...
Hay ciertos días que dejo mis ropas, pero no puedo dejar mi
morada. Allí, hundido en la fragancia de tu almohada imploro
tu perdón, esperando no decir más nada...
Luego, ese temor cierto día clausuró mi vida, la dejó sin arrogancia
desde la última lluvia, cuando te abandoné inundada en lágrimas.
 
Última edición por un moderador:
Sucede que el temor de perderte muerde a veces mi silencio
que cierta veces escapa de incognito por la entrada verdadera,
y que suele volver al sitio, en muecas frecuentadas en el espejo.
En ciertos días, en los que salgo por la senda sin retorno, estoy
forzado a volver sorteando medulosos precipicios...
Mi temor es tan dañino que me agarra como un tigre que no suelta,
se desdobla en dos o más y no quiere escuchar mi música pacífica.
Es consciente de su poder inusitado y de nuevo le temo pues no
pierde ocasión de perseguirme hasta que me acorrala...
Hay ciertos días en los cuales al precipitarme por la senda antes
mencionada, las notas se hacen armoniosas y relajadas,
pero no hay caso, tus ausencias me desbastan, sobretodo me
conturba no lograr memorar tu última mirada...
Hay ciertos días que dejo mis ropas, pero no puedo dejar mi
morada. Allí, hundido en la fragancia de tu almohada imploro
tu perdón esperando no decir más nada...
Luego ese temor cierto día clausuró mi vida, la dejó sin arrogancia
desde la última lluvia, cuando te abandoné inundada en lágrimas.
un verso en prosa, interesante, un poco complejo pero eso no le quito lo grandioso de su pluma e imaginación como poeta.. lo felicito don Julius.
 
nomar, es una suerte que experimentes tal coincidencia. Por mi parte, reconozco que no he podido darle otra forma. No sé si tendrá mayores repercusiones. Pero es lo que es. Gracias por tu participación y tus palabras que son alentadoras, igual que las de mi amigo Antorcha. Envío un saludo afectuoso.
 
Intensa es la melancolía que derrama cada verso de tu magistral poema,
Felicitaciones Julius por la grandiosa obra que compartes. Fuerte abrazo.
Sucede que el temor de perderte muerde a veces mi silencio
que cierta veces escapa de incognito por la entrada verdadera,
y que suele volver al sitio, en muecas frecuentadas en el espejo.
En ciertos días, en los que salgo por la senda sin retorno, estoy
forzado a volver sorteando medulosos precipicios...
Mi temor es tan dañino que me agarra como un tigre que no suelta,
se desdobla en dos o más y no quiere escuchar mi música pacífica.
Es consciente de su poder inusitado y de nuevo le temo pues no
pierde ocasión de perseguirme hasta que me acorrala...
Hay ciertos días en los cuales al precipitarme por la senda antes
mencionada, las notas se hacen armoniosas y relajadas,
pero no hay caso, tus ausencias me desbastan, sobretodo me
conturba no lograr memorar tu última mirada...
Hay ciertos días que dejo mis ropas, pero no puedo dejar mi
morada. Allí, hundido en la fragancia de tu almohada imploro
tu perdón esperando no decir más nada...
Luego ese temor cierto día clausuró mi vida, la dejó sin arrogancia
desde la última lluvia, cuando te abandoné inundada en lágrimas.
 
Cuando el alma grita es un torrente de ideas que no podemos cortar con las reglas creadas por el hombre y tu melancolía grita desesperadamente y con fuerza y así llega a mi alma. Escribes bello y es todo un gusto disfrutar de tu Arte, amigo mío. Un abracito con ternura.
 
Además de atinado el comentario es hermoso, amiga: es en si una reflexión muy honda y poética. Me siento agradecido y te envío un saludo afectuoso.
 
Sucede que el temor de perderte muerde a veces mi silencio
que cierta veces escapa de incognito por la entrada verdadera,
y que suele volver al sitio, en muecas frecuentadas en el espejo.
En ciertos días, en los que salgo por la senda sin retorno, estoy
forzado a volver sorteando medulosos precipicios...
Mi temor es tan dañino que me agarra como un tigre que no suelta,
se desdobla en dos o más y no quiere escuchar mi música pacífica.
Es consciente de su poder inusitado y de nuevo le temo pues no
pierde ocasión de perseguirme hasta que me acorrala...
Hay ciertos días en los cuales al precipitarme por la senda antes
mencionada, las notas se hacen armoniosas y relajadas,
pero no hay caso, tus ausencias me desbastan, sobretodo me
conturba no lograr memorar tu última mirada...
Hay ciertos días que dejo mis ropas, pero no puedo dejar mi
morada. Allí, hundido en la fragancia de tu almohada imploro
tu perdón esperando no decir más nada...
Luego ese temor cierto día clausuró mi vida, la dejó sin arrogancia
desde la última lluvia, cuando te abandoné inundada en lágrimas.

Un jardin de melancolia inunda de fragancias el alma,
un grito de concavidad sombre que llega de forma
intensa al fondo de los sentimientos. felicidades.
Gran poema que se sombra de noche. luzyabsenta
 
Tu interpretación, como es habitual, llega horadando profundidades oceánicas, agradezco una vez más y te saludo con afecto
 
Estimada marea nueva, lo que dices da que pensar, a veces me pregunto si esas nostalgias acaso sean tan necesarias para darnos el impulso de vivir aunque no alcancemos la meta... Gracias amiga por participar y saludo afectuoso.
 
A veces no alcanza el arrepentimiento para volver a unir las almas, simplemente el corazón no se sana tan facilmente. Un placer pasar por su magnífica y profunda poesía, reciba mi más cordial saludo.
 
Me parece un acierto de su parte ese primer párrafo de interpretación. No podría yo decirlo mejor. Le agradezco nuevamente que se ocupe de mi poesía que tiene una meta reconocida y le envío otro saludo deseándole lo mejor.
 
Sucede que el temor de perderte muerde a veces mi silencio
que ciertas veces escapa de incognito por la entrada verdadera,
y que suele volver al sitio, en muecas frecuentadas en el espejo.
Son esos ciertos días, en los que salgo por la senda sin retorno,
cuando me inclino por volver sorteando medulosos precipicios.
Mi temor es tan dañino que me agarra como un tigre que no suelta,
se desdobla en dos o más y no quiere escuchar mi música pacífica.
Es consciente de su poder inusitado y de nuevo le temo pues no
pierde ocasión de perseguirme hasta que me acorrala...
Hay ciertos días en los cuales al precipitarme por la senda antes
mencionada, las notas se hacen armoniosas y relajadas,
pero no hay caso, tus ausencias me desbastan, sobretodo me
conturba no lograr memorar tu última mirada...
Hay ciertos días que dejo mis ropas, pero no puedo dejar mi
morada. Allí, hundido en la fragancia de tu almohada imploro
tu perdón esperando no decir más nada...
Luego ese temor cierto día clausuró mi vida, la dejó sin arrogancia
desde la última lluvia, cuando te abandoné inundada en lágrimas.

Excelente poema Julius.
Escribes muy bien, logras provocar emociones en el lector.
Imágenes de un hombre enamorado que implora un perdón y el gran temor de no ser perdonado.
Abrazos , poeta. El perdón hace grande a quien lo practica.
 
Luis Adolfo, es muy buena tu apreciación del poema y muy certera en cuanto al "Lei- motiv". Estoy agradecido...Te envío de todo corazón un saludo afectuoso.
 
Jorge, poeta, para mí estimado. Gracias por evaluar el poema. Mi saludo habitual con mucho afecto.
 
Como es habitual, amiga estimada, tus palabras abren el horizonte a la comprensión. Darkness envío un saludo desde el corazón.
 
Sucede que el temor de perderte muerde a veces mi silencio
que ciertas veces escapa de incognito por la entrada verdadera,
y que suele volver al sitio, en muecas frecuentadas en el espejo.
Son esos ciertos días, en los que salgo por la senda sin retorno,
cuando me inclino por volver sorteando medulosos precipicios.
Mi temor es tan dañino que me agarra como un tigre que no suelta,
se desdobla en dos o más y no quiere escuchar mi música pacífica.
Es consciente de su poder inusitado y de nuevo le temo pues no
pierde ocasión de perseguirme hasta que me acorrala...
Hay ciertos días en los cuales al precipitarme por la senda antes
mencionada, las notas se hacen armoniosas y relajadas,
pero no hay caso, tus ausencias me desbastan, sobretodo me
conturba no lograr memorar tu última mirada...
Hay ciertos días que dejo mis ropas, pero no puedo dejar mi
morada. Allí, hundido en la fragancia de tu almohada imploro
tu perdón esperando no decir más nada...
Luego ese temor cierto día clausuró mi vida, la dejó sin arrogancia
desde la última lluvia, cuando te abandoné inundada en lágrimas.
Hay ciertos días que se hacen tan profundos como un poema, este así me lo ha parecido. Muy bello tu poema lo disfruto en grande, saludos cordiales.
 
Tu intención se une con la mía y esa coincidencia abre otra instancia estimada amiga. Gracias Nancysant por tu apoyo y saludo afectuoso.
 
Sucede que el temor de perderte muerde a veces mi silencio
que ciertas veces escapa de incognito por la entrada verdadera,
y que suele volver al sitio, en muecas frecuentadas en el espejo.
Son esos ciertos días, en los que salgo por la senda sin retorno,
cuando me inclino por volver sorteando medulosos precipicios.
Mi temor es tan dañino que me agarra como un tigre que no suelta,
se desdobla en dos o más y no quiere escuchar mi música pacífica.
Es consciente de su poder inusitado y de nuevo le temo pues no
pierde ocasión de perseguirme hasta que me acorrala...
Hay ciertos días en los cuales al precipitarme por la senda antes
mencionada, las notas se hacen armoniosas y relajadas,
pero no hay caso, tus ausencias me desbastan, sobretodo me
conturba no lograr memorar tu última mirada...
Hay ciertos días que dejo mis ropas, pero no puedo dejar mi
morada. Allí, hundido en la fragancia de tu almohada imploro
tu perdón esperando no decir más nada...
Luego ese temor cierto día clausuró mi vida, la dejó sin arrogancia
desde la última lluvia, cuando te abandoné inundada en lágrimas.
Siempre que he amado he tenido ese temor a perderla que nace de mis fantasmas mas profundos, algo tan bello como amar inevitablemente conlleva sufrimiento, cuando quieres tanto a alguien su ausencia no entra en tus planes. Muy bello poema de amor real, como la vida misma, amigo Julius. Un abrazo. Paco.
 
Paco, es muy cierta tu reflexión. Acaso deberíamos preguntarnos si tenemos "escapatoria" contra el sufrimiento que es inherente al amor. Pero es que los humanos solemos ver al amor como un sentimiento que nos rescata y, a veces, al no tener un criterio sólido al respecto, se produce la confusión. Las emociones involucradas son difíciles e inmanejables. Pero amar sinceramente tiene su valor en sí mismo, y el que cae en sus dulces brazos debería ser valiente o abstenerse, según me parece. De todas formas amar pertenece al género de experiencias únicas y por tanto no pueden transferirse a un denominador común... Saludo afectuoso y gracias por participar.
N.B. Según creo, no deberíamos esperar que el amor verdadero sea sencillo o fácil.
 
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