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El tictac y mis memorias



Escucho el rezo del reloj de cuerda
en la memoria que me vuelve niña
cuando regresa verde la campiña
que casi nadie como yo recuerda.

Natura logra que el anzuelo muerda
cuando el ocaso de repente guiña
sus ojos verdes en la gaza armiña
que a todas luces hacen que me pierda

en los suburbios de mis viejas horas
acompasadas con bemoles nuevos
y mis viajeras alas de tergal

hoy hechas trigo, arena, miel y sal
bajo el influjo de segundos evos
cuando me das tus notas más sonoras.

Acuño entonces tanta compañía
que no hay en mi recinto espacio libre
porque tu gozo llevas fiel felibre
a los umbrales de la estancia mía.
Ya no hay pesares y si el sol se marcha
borra la escarcha
tu señorío,
con el estío
viene tu abrazo
con él enlazo
mis horas viejas al vaivén del mar
y al traje verde que no tiene par.

Ligia Calderón Romero
Heredia, Costa Rica
9 de marzo, 2015​
Excelente poema, estimada Ligia.
Fue un placer encontrarme con estos bonitos versos.
Un abrazo y feliz 2016.
 


Escucho el rezo del reloj de cuerda
en la memoria que me vuelve niña
cuando regresa verde la campiña
que casi nadie como yo recuerda.

Natura logra que el anzuelo muerda
cuando el ocaso de repente guiña
sus ojos verdes en la gaza armiña
que a todas luces hacen que me pierda

en los suburbios de mis viejas horas
acompasadas con bemoles nuevos
y mis viajeras alas de tergal

hoy hechas trigo, arena, miel y sal
bajo el influjo de segundos evos
cuando me das tus notas más sonoras.

Acuño entonces tanta compañía
que no hay en mi recinto espacio libre
porque tu gozo llevas fiel felibre
a los umbrales de la estancia mía.
Ya no hay pesares y si el sol se marcha
borra la escarcha
tu señorío,
con el estío
viene tu abrazo
con él enlazo
mis horas viejas al vaivén del mar
y al traje verde que no tiene par.

Ligia Calderón Romero
Heredia, Costa Rica
9 de marzo, 2015​
Pulsa tu pluma el latir acompasado del alma en estos versos donde el lirismo hace gala y borda con gentileza las líneas del alma.
Que bello es volver a tus letras querida Amiga!!!
Siempre tan placentero recorrerlas en toda su extensión...
Un abrazo grande, grande con todo mi cariño
Camelia
 


Escucho el rezo del reloj de cuerda
en la memoria que me vuelve niña
cuando regresa verde la campiña
que casi nadie como yo recuerda.

Natura logra que el anzuelo muerda
cuando el ocaso de repente guiña
sus ojos verdes en la gaza armiña
que a todas luces hacen que me pierda

en los suburbios de mis viejas horas
acompasadas con bemoles nuevos
y mis viajeras alas de tergal

hoy hechas trigo, arena, miel y sal
bajo el influjo de segundos evos
cuando me das tus notas más sonoras.

Acuño entonces tanta compañía
que no hay en mi recinto espacio libre
porque tu gozo llevas fiel felibre
a los umbrales de la estancia mía.
Ya no hay pesares y si el sol se marcha
borra la escarcha
tu señorío,
con el estío
viene tu abrazo
con él enlazo
mis horas viejas al vaivén del mar
y al traje verde que no tiene par.

Ligia Calderón Romero
Heredia, Costa Rica
9 de marzo, 2015​
Las particulares citas que rescatas a tu tiempo son un excelente obsequio para quienes tenemos la suerte de entrar hasta tu espacio. Saludos cordiales para ti Ligia.
 


Escucho el rezo del reloj de cuerda
en la memoria que me vuelve niña
cuando regresa verde la campiña
que casi nadie como yo recuerda.

Natura logra que el anzuelo muerda
cuando el ocaso de repente guiña
sus ojos verdes en la gaza armiña
que a todas luces hacen que me pierda

en los suburbios de mis viejas horas
acompasadas con bemoles nuevos
y mis viajeras alas de tergal

hoy hechas trigo, arena, miel y sal
bajo el influjo de segundos evos
cuando me das tus notas más sonoras.

Acuño entonces tanta compañía
que no hay en mi recinto espacio libre
porque tu gozo llevas fiel felibre
a los umbrales de la estancia mía.
Ya no hay pesares y si el sol se marcha
borra la escarcha
tu señorío,
con el estío
viene tu abrazo
con él enlazo
mis horas viejas al vaivén del mar
y al traje verde que no tiene par.

Ligia Calderón Romero
Heredia, Costa Rica
9 de marzo, 2015​

Un poema lleno de creatividad ante los recuerdos que dan vida a nuestros nobles sentimientos. Con dos esrrofas creadas con la exquisietez de tu expresión y la magistral vena poética para la poesía clásica que he adrmirado en tus poemas desde la primera vez que te leí estimada Ligia. Es un deleite leerte. Mi saludo cordial.
 


Escucho el rezo del reloj de cuerda
en la memoria que me vuelve niña
cuando regresa verde la campiña
que casi nadie como yo recuerda.

Natura logra que el anzuelo muerda
cuando el ocaso de repente guiña
sus ojos verdes en la gaza armiña
que a todas luces hacen que me pierda

en los suburbios de mis viejas horas
acompasadas con bemoles nuevos
y mis viajeras alas de tergal

hoy hechas trigo, arena, miel y sal
bajo el influjo de segundos evos
cuando me das tus notas más sonoras.

Acuño entonces tanta compañía
que no hay en mi recinto espacio libre
porque tu gozo llevas fiel felibre
a los umbrales de la estancia mía.
Ya no hay pesares y si el sol se marcha
borra la escarcha
tu señorío,
con el estío
viene tu abrazo
con él enlazo
mis horas viejas al vaivén del mar
y al traje verde que no tiene par.

Ligia Calderón Romero
Heredia, Costa Rica
9 de marzo, 2015​

Yo no sé, Ligia, que más puedo decirte que no te hayan dicho ya el resto de los compañeros. Esta combinación de soneto y Gil Polo es fantastica y tratada con la elegancia sublime de tu pluma que deja al lector atrapado por su alto contenido lírico. Te felicito y te doy la enhorabuena por tu obra, a la vez que te digo que sigas prodigándote más.

Saludos cordiales.

Mouse
 

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