¡Wuau!. Me ha encantado todo tu relato, sobre todo la magia esotérica que lo envuelve. Con seguridad Ilse y su papá eran quienes estaban yertos en los dos ataúdes partiendo hacia el más allá y sus espíritus se despidieron sabiendo que sus vasos no volveran más y en un soplo de vida se podrán acariciar en cada aniversario. Me ha encantado. Te dejo repu, saludos y estrellas.