frank_calle
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nada sabemos del último día.
Siempre está ahí, en nuestras mentes,
nos persigue,
y casi gobierna nuestra existencia.
Primero se pierde en el tiempo;
después olvidamos de que existe,
porque los días, unos tras otros,
nos empujan hacia el final,
hacen rutina la maravilla de la vida,
que se complica, y sin darnos cuenta,
nos envuelve en una recurva que no tiene fin.
Pero el último día sigue ahí,
esperando, esperando,
un año, y otro y otro,
mientras se escribe la historia de nuestras vidas.
Casi imperceptible,
poco a poco,
paso a paso,
gota a gota,
verso a verso,
amor, dolor, amistad, éxitos
fracasos, niños que se salvan,
amores que terminan,
madres que no lo eran,
tragedias humanas que nos desgarran,
victorias de la Ciencia que nos elevan…
Y así pasa el tiempo,
marcado con la luz amorosa de una vela,
que se consume día por día
como reloj que marca la existencia,
casi imperceptible,
poco a poco,
paso a paso,
verso a verso….
---------
Y de pronto en nuestra mente,
sentimos que los años se han ido,
los problemas de antaño poco nos importan,
y solo sentimos el mar,
somos el mar,
de nuevo el mar,
siempre el mar;
sereno; inmenso;…
(No el tormentoso, el huracanado,
el que nace terrorífico de las entrañas
de un terremoto submarino,
sino el que obedece los mandatos de la poesía…)
El mar, de donde viene la vida,
remanso de los dioses,
en una recurva que no tiene fin,
como manantial de Agua Santa
que baña la playa infinita de nuestras vidas
mostrando su inmensidad plena,
que se pierde en el horizonte imaginario,
allá donde en la tarde el Sol besa sus aguas,
casi imperceptible,
poco a poco,
paso a paso,
gota a gota,
verso a verso,
hasta el último día…
Frank Calle (7 / dic/ 2018)
Siempre está ahí, en nuestras mentes,
nos persigue,
y casi gobierna nuestra existencia.
Primero se pierde en el tiempo;
después olvidamos de que existe,
porque los días, unos tras otros,
nos empujan hacia el final,
hacen rutina la maravilla de la vida,
que se complica, y sin darnos cuenta,
nos envuelve en una recurva que no tiene fin.
Pero el último día sigue ahí,
esperando, esperando,
un año, y otro y otro,
mientras se escribe la historia de nuestras vidas.
Casi imperceptible,
poco a poco,
paso a paso,
gota a gota,
verso a verso,
amor, dolor, amistad, éxitos
fracasos, niños que se salvan,
amores que terminan,
madres que no lo eran,
tragedias humanas que nos desgarran,
victorias de la Ciencia que nos elevan…
Y así pasa el tiempo,
marcado con la luz amorosa de una vela,
que se consume día por día
como reloj que marca la existencia,
casi imperceptible,
poco a poco,
paso a paso,
verso a verso….
---------
Y de pronto en nuestra mente,
sentimos que los años se han ido,
los problemas de antaño poco nos importan,
y solo sentimos el mar,
somos el mar,
de nuevo el mar,
siempre el mar;
sereno; inmenso;…
(No el tormentoso, el huracanado,
el que nace terrorífico de las entrañas
de un terremoto submarino,
sino el que obedece los mandatos de la poesía…)
El mar, de donde viene la vida,
remanso de los dioses,
en una recurva que no tiene fin,
como manantial de Agua Santa
que baña la playa infinita de nuestras vidas
mostrando su inmensidad plena,
que se pierde en el horizonte imaginario,
allá donde en la tarde el Sol besa sus aguas,
casi imperceptible,
poco a poco,
paso a paso,
gota a gota,
verso a verso,
hasta el último día…
Frank Calle (7 / dic/ 2018)
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