Paolo Luna
Poeta adicto al portal
Cuántas veces he querido al despertar,
percibir en el ambiente los olores,
del rocío mañanero y disfrutar
de los cantos de las aves y las flores.
Espejismos que se ponen adelante,
son tan simples como bellos e imposibles,,
en estados de delirio y desaliento,
en momentos de tristeza indescriptibles.
Y dormido con los ojos bien abiertos,
he sentido que he cruzado el firmamento,
y al volver, entre mis manos bien cerradas,
los barrotes de esta jaula de cemento.
Pasan horas con mi mente divagante,
y el ocaso inexistente de una tarde,
se hace sombras en mis sueños imposibles,
que a la noche le suplico que los guarde.
Cuántas sombras me han venido a visitar,
cada sombra me atormenta persistente,
me incriminan incesantes con rencor,
ya no importa si culpable o inocente.
Algún día sentiré a mi alrededor,
fresca tierra con jardines de colores,
en el nicho que me lleve a disfrutar,
de los cantos de las aves y las flores.
percibir en el ambiente los olores,
del rocío mañanero y disfrutar
de los cantos de las aves y las flores.
Espejismos que se ponen adelante,
son tan simples como bellos e imposibles,,
en estados de delirio y desaliento,
en momentos de tristeza indescriptibles.
Y dormido con los ojos bien abiertos,
he sentido que he cruzado el firmamento,
y al volver, entre mis manos bien cerradas,
los barrotes de esta jaula de cemento.
Pasan horas con mi mente divagante,
y el ocaso inexistente de una tarde,
se hace sombras en mis sueños imposibles,
que a la noche le suplico que los guarde.
Cuántas sombras me han venido a visitar,
cada sombra me atormenta persistente,
me incriminan incesantes con rencor,
ya no importa si culpable o inocente.
Algún día sentiré a mi alrededor,
fresca tierra con jardines de colores,
en el nicho que me lleve a disfrutar,
de los cantos de las aves y las flores.