Carrizo Pacheco
Moderador Global.Corrector.Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Moderador Global
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Corrector/a
Director de concursos
Equipo Revista "Eco y latido"
El último vagón
En el último vagón
sólo había un pasajero
que silbaba con esmero
de estación en estación,
ignorando el sacudón
que sin piedad lo acechaba
para encajarle la traba
a su humilde biografía,
que temprano anochecía
como el sol que se esfumaba.
Viajaba con la misión
de avanzar sobre su vía,
silbando la melodía
de su enorme corazón
que absorbía la ilusión
al compás del tren en marcha,
creando un son que no emparcha
el silencio misterioso,
porque su tono horroroso
hasta el aire hacía escarcha.
De pronto una helada sombra
se acercó hasta su coche;
tras ella estaba la noche
para usarla como alfombra
girando una faz que asombra
al traspasar el umbral,
empuñando un vil puñal
que en un instante de hambre,
derramó toda su sangre...
sólo para hacerle un mal.
Ariel Carrizo Pacheco
(22 de julio de 1.992)
En el último vagón
sólo había un pasajero
que silbaba con esmero
de estación en estación,
ignorando el sacudón
que sin piedad lo acechaba
para encajarle la traba
a su humilde biografía,
que temprano anochecía
como el sol que se esfumaba.
Viajaba con la misión
de avanzar sobre su vía,
silbando la melodía
de su enorme corazón
que absorbía la ilusión
al compás del tren en marcha,
creando un son que no emparcha
el silencio misterioso,
porque su tono horroroso
hasta el aire hacía escarcha.
De pronto una helada sombra
se acercó hasta su coche;
tras ella estaba la noche
para usarla como alfombra
girando una faz que asombra
al traspasar el umbral,
empuñando un vil puñal
que en un instante de hambre,
derramó toda su sangre...
sólo para hacerle un mal.
Ariel Carrizo Pacheco
(22 de julio de 1.992)