Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
España era el lugar más prodigioso
que Dios edificó sobre el planeta;
del uno a otro confín de su silueta
todo era hasta aburrir maravilloso.
Pero se empadronó tanto envidioso
allí, con tanto amor por la peseta,
y tanto embaucador de oronda jeta
sin dos dedos de frente, que el glorioso
futuro de aquel reino de los cielos,
por qué sé yo qué coño y otras cosas,
rodó como un guiñapo por los suelos.
Sufrió la deslealtad de tantos cacos
dictando leyes sucias y apestosas,
que al fin murió por falta de tíos Pacos...
que Dios edificó sobre el planeta;
del uno a otro confín de su silueta
todo era hasta aburrir maravilloso.
Pero se empadronó tanto envidioso
allí, con tanto amor por la peseta,
y tanto embaucador de oronda jeta
sin dos dedos de frente, que el glorioso
futuro de aquel reino de los cielos,
por qué sé yo qué coño y otras cosas,
rodó como un guiñapo por los suelos.
Sufrió la deslealtad de tantos cacos
dictando leyes sucias y apestosas,
que al fin murió por falta de tíos Pacos...
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