Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
El viejo doma tormentas...
El viejo pescador faena
su barca,
abre las velas, las ata
al viento del corazón,
libera los sueños
los vuelve peces
de pleamar, allí
las aguas se unen
al cielo y el cielo
recoge en él, toda
estrella caída al mar.
El viejo doma tormentas
llega al naufragio,
toca las islas de sal
que hay en sus manos,
frota y disuelve
el cuerpo nostálgico
que fue, su alma
sin anclas
le teme al cielo
le asusta la eternidad;
enciende su luz la noche
aquieta recelos, le guía
al mar donde reposan
los pescadores
que se van.
El viejo pescador faena
su barca,
abre las velas, las ata
al viento del corazón,
libera los sueños
los vuelve peces
de pleamar, allí
las aguas se unen
al cielo y el cielo
recoge en él, toda
estrella caída al mar.
El viejo doma tormentas
llega al naufragio,
toca las islas de sal
que hay en sus manos,
frota y disuelve
el cuerpo nostálgico
que fue, su alma
sin anclas
le teme al cielo
le asusta la eternidad;
enciende su luz la noche
aquieta recelos, le guía
al mar donde reposan
los pescadores
que se van.