El Viejo Flatulento

Edouard

Poeta adicto al portal
Teniendo flatulencias de infinita pedorrea,aquel ser vejestorio evacuaba su mísero vientre de heces engalanadas con el putrefacto aroma de millares de pocilgas.Se ponía de cuclillas y esperaba por el santo honor de su mugriento esfínter a que la mano achacosa de un santo redentor le pusiese un orinal de oro;para que así no encharcase el lustroso pavimento de mármol reluciente.Mas cuando hubo descargado,comenzó a orinar fuera del sacro santo cubil,recibiendo doce flagelaciones en el flojo pene arrugado;que ya no se levantaría más por amor al arte,postrándose de hinojos para que el demonio lo capase e hiciese de él un descomunal eunuco de lamentaciones helicoidales.El octogenario se alegraba como un niño poseso por su nueva y realizada posición.Tan grande era ahora el tamaño de su barriga que cientos de elfos tenían que soportarla con sus brazos de aguja de calcetar.Y el Dios que estaba en las alturas impartía sopapos a sus arcángeles más queridos para que bajasen a tierra e interrogasen a tal vicioso hombre;ahora resecada su libido y remendada con la gusa bestial que le hacía ingerir pastelones de nata azucarada de un solo trago.Pero de un empacho sideral murió nuestro sucio y rastrero mortal,cantando los demonios de la noche cien aleluyas en honor de su boca que olía a cloaca eterna.
 
homo-adictus,espero que te lo hayas pasado bien a carcajada limpia con esta delirante narración cómica.Atentamente Edouard.
 
Teniendo flatulencias de infinita pedorrea,aquel ser vejestorio evacuaba su mísero vientre de heces engalanadas con el putrefacto aroma de millares de pocilgas.Se ponía de cuclillas y esperaba por el santo honor de su mugriento esfínter a que la mano achacosa de un santo redentor le pusiese un orinal de oro;para que así no encharcase el lustroso pavimento de mármol reluciente.Mas cuando hubo descargado,comenzó a orinar fuera del sacro santo cubil,recibiendo doce flagelaciones en el flojo pene arrugado;que ya no se levantaría más por amor al arte,postrándose de hinojos para que el demonio lo capase e hiciese de él un descomunal eunuco de lamentaciones helicoidales.El octogenario se alegraba como un niño poseso por su nueva y realizada posición.Tan grande era ahora el tamaño de su barriga que cientos de elfos tenían que soportarla con sus brazos de aguja de calcetar.Y el Dios que estaba en las alturas impartía sopapos a sus arcángeles más queridos para que bajasen a tierra e interrogasen a tal vicioso hombre;ahora resecada su libido y remendada con la gusa bestial que le hacía ingerir pastelones de nata azucarada de un solo trago.Pero de un empacho sideral murió nuestro sucio y rastrero mortal,cantando los demonios de la noche cien aleluyas en honor de su boca que olía a cloaca eterna.


La escena es surrealista del todo, por todos los santos!! jajajajja. ¡Qué grotesca imagen!
 
Lo dicho, infumable.

Que usted se alivie, Edouard, de sus excedentes hediondos con la regularidad que le procura su incontinencia no le da ningún derecho a esparcirlos por el foro.
Es verdad que prácticamente siempre, al término de lo que hubiera podido ser una discreta transferencia, la mierda final prorrumpe, cual Júpiter tonante, tumultuosa y extemporánea con la implacable ferocidad que le suministra su cautiverio pero no viene a cuento ponerlo de manifiesto de manera tan explícita.

Ya veo que es usted un animal raro: defeca por la boca. Será tal vez que destina su repugnante ojete para menesteres menos confesables.

Cuídese esa cagalera, hombre. O mejor, váyase al carajo, que a lo mejor se tranquiliza y disfruta más que soltando sandeces.

Saluti.
 
Última edición:
Edouard, su bizarra visión daliliana, surrealista y (concuerdo con un comentarista) digna del tríptico de El Bosco, me ha causado muchos gases... ¡Ejem!, GRACIA, me ha causado mucha gracia y espero que donde sea que esté ese asqueroso personaje salido de El cementerio de Praga, tengan suficiente papel higiénico. ¡Saludos! :).
 
Teniendo flatulencias de infinita pedorrea,aquel ser vejestorio evacuaba su mísero vientre de heces engalanadas con el putrefacto aroma de millares de pocilgas.Se ponía de cuclillas y esperaba por el santo honor de su mugriento esfínter a que la mano achacosa de un santo redentor le pusiese un orinal de oro;para que así no encharcase el lustroso pavimento de mármol reluciente.Mas cuando hubo descargado,comenzó a orinar fuera del sacro santo cubil,recibiendo doce flagelaciones en el flojo pene arrugado;que ya no se levantaría más por amor al arte,postrándose de hinojos para que el demonio lo capase e hiciese de él un descomunal eunuco de lamentaciones helicoidales.El octogenario se alegraba como un niño poseso por su nueva y realizada posición.Tan grande era ahora el tamaño de su barriga que cientos de elfos tenían que soportarla con sus brazos de aguja de calcetar.Y el Dios que estaba en las alturas impartía sopapos a sus arcángeles más queridos para que bajasen a tierra e interrogasen a tal vicioso hombre;ahora resecada su libido y remendada con la gusa bestial que le hacía ingerir pastelones de nata azucarada de un solo trago.Pero de un empacho sideral murió nuestro sucio y rastrero mortal,cantando los demonios de la noche cien aleluyas en honor de su boca que olía a cloaca eterna.
Como siempre perfumas el ambiente y se espabila la gente jajaja.
Buenas tardes amigo
Que disfrutes de las poesías.
Un besazo
 

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