El vino tiene el poder
de buscar por los rincones,
libera las emociones
que trataste de esconder.
Se desata la palabra
por el vino poseída
y como llama encendida
baila su danza macabra.
Con su magia y poderío
surgen versos en tropel,
mariposas de papel
bajo su libre albedrío.
Es mejor el malvasía
para endulzar amarguras
lo toman hasta los curas
dentro de la sacristía.
Entre copas y guitarra
surge el duende que te inspira
y sobre las cuerdas gira
cuando el alma se desgarra.
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