musador
esperando...
I. La trampa
—Cada animal que se arrastre
o que camine, o que vuele,
se deberá resguardar
de tu diluvio, se entiende.
Mas con el vino, ¿qué hago?
¿Tú salvarás su simiente?
—Nada de vino en el barco,
solo salvar las especies,
es por el vino que el mal
al hombre atrapa aunque rece.
—Algún arreglo he de hacer
por mejorar esta suerte
—masculla el hombre en silencio
al evocar a la sierpe—:
un atracón de mis uvas
esconderá su simiente:
llegado el tiempo y la hora
ya se verá, si es que crece...
II. El olivo
Volvió la paloma un día
con el pico en un olivo,
de esperanza eran sus alas
en el olivo hizo nido.
Y el hombre sembró la vid
como quien siembra un destino:
la libertad tiene precio
para quien vive escondido.
Liberó el hombre a sus cuervos
e hizo también sacrificios,
rogó que la vid creciera
sin decir nada a sus hijos.
III. El Oscuro
Cuando la vid generosa
al hombre le dió sus frutos
dió gracias al cielo el hombre
mas poca respuesta tuvo.
Fue entonces la borrachera
cuando el hijo lo vio nudo
convocando a sus hermanos
a que lo vieran, impúdico.
Los hermanos compasivos
en ese momento duro
sin mirarlo lo cubrieron
con las prendas que allí hubo.
Maldijo el hombre a su nieto,
hijo del que fuera impúdico,
y siguió bebiendo vino
brindando con el Oscuro.
—Cada animal que se arrastre
o que camine, o que vuele,
se deberá resguardar
de tu diluvio, se entiende.
Mas con el vino, ¿qué hago?
¿Tú salvarás su simiente?
—Nada de vino en el barco,
solo salvar las especies,
es por el vino que el mal
al hombre atrapa aunque rece.
—Algún arreglo he de hacer
por mejorar esta suerte
—masculla el hombre en silencio
al evocar a la sierpe—:
un atracón de mis uvas
esconderá su simiente:
llegado el tiempo y la hora
ya se verá, si es que crece...
II. El olivo
Volvió la paloma un día
con el pico en un olivo,
de esperanza eran sus alas
en el olivo hizo nido.
Y el hombre sembró la vid
como quien siembra un destino:
la libertad tiene precio
para quien vive escondido.
Liberó el hombre a sus cuervos
e hizo también sacrificios,
rogó que la vid creciera
sin decir nada a sus hijos.
III. El Oscuro
Cuando la vid generosa
al hombre le dió sus frutos
dió gracias al cielo el hombre
mas poca respuesta tuvo.
Fue entonces la borrachera
cuando el hijo lo vio nudo
convocando a sus hermanos
a que lo vieran, impúdico.
Los hermanos compasivos
en ese momento duro
sin mirarlo lo cubrieron
con las prendas que allí hubo.
Maldijo el hombre a su nieto,
hijo del que fuera impúdico,
y siguió bebiendo vino
brindando con el Oscuro.
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