lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Gime el alma llamando a su bien,
serena la noche,
muere el cielo
en la sed de unas manos.
Ay, cómo canta el ruiseñor,
ay, cómo sueña una lágrima
en la piel que se apaga.
Ay, silencio de poetas,
el llanto y la nube
escriben en el alma.
Y secas las entrañas,
sufre mi locura..
una emoción vuela
persiguiendo al miedo.
Un ¡ay! se prende
del vuelo de mi falda.