Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se deja ir el ave en su vuelo,
sin esfuerzo,
planeando vientos que le lleven lejos.
Se posa en ramas,
hace suyos los aleros
de las viejas casas
de mi pueblo.
Cuando hace frío
se acerca a los humeros,
que en la noche de chimeneas apagadas
conservan el calor dentro.
Temblará bajo las estrellas
que tachonan el cielo,
ese cielo de noche
que se cierra en negro.
Mas la mañana
le encontrará dispuesto y despierto
y de nuevo volará
en las alas del viento,
sin caminos marcados,
sin distancias impuestas,
hasta donde le lleve el aliento.