carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi zorro es orgulloso.
Quiere la eternidad para vivir.
Me representa. Lo invoco.
Quiere nueva existencia en primavera,
lo puro que se renueva
cuando ya todo es caída, sequía, dolor,
pánico en el acontecer, prohibición,
explotación y ultraje.
El invocador cayó en la Historia,
pero no se vale de los relativismos absolutos
ni del «Ya no hay guía», porque depreca
ante estructuras vivientes, matemáticas,
espirales infinitas de los Tiempos Sagrados,
gestos paradigmáticos de geometría invisible,
puertas hacia la Luz.
No es el camino del Zorro eterno
el de la hiena caníbal que, en la piel del tiempo,
se conforma con carroña, con historia sin proyecto,
con vuelos nocturnos, brujerías que la engaña
con demonios de rondalla...
... cluecas mentiras... puros entes inventados,
rompepoyos del envilecimiento,
cofradías de haraganes, sin espíritu.
De «Heideggerianas»
Quiere la eternidad para vivir.
Me representa. Lo invoco.
Quiere nueva existencia en primavera,
lo puro que se renueva
cuando ya todo es caída, sequía, dolor,
pánico en el acontecer, prohibición,
explotación y ultraje.
El invocador cayó en la Historia,
pero no se vale de los relativismos absolutos
ni del «Ya no hay guía», porque depreca
ante estructuras vivientes, matemáticas,
espirales infinitas de los Tiempos Sagrados,
gestos paradigmáticos de geometría invisible,
puertas hacia la Luz.
No es el camino del Zorro eterno
el de la hiena caníbal que, en la piel del tiempo,
se conforma con carroña, con historia sin proyecto,
con vuelos nocturnos, brujerías que la engaña
con demonios de rondalla...
... cluecas mentiras... puros entes inventados,
rompepoyos del envilecimiento,
cofradías de haraganes, sin espíritu.
De «Heideggerianas»