David Salvador
Poeta recién llegado
Mirad, hijo,
el agua del arroyo es inocua,
pero crecerá el arroyo y en rio se convertirá.
Tal vez, en su camino rumbo al mar,
perderá su inocuidad, tal vez no;
pero él no podrá amar a la flor y odiar a la hierba.
Pero tú, hijo, tú sí puedes amar a la flor.
el agua del arroyo es inocua,
pero crecerá el arroyo y en rio se convertirá.
Tal vez, en su camino rumbo al mar,
perderá su inocuidad, tal vez no;
pero él no podrá amar a la flor y odiar a la hierba.
Pero tú, hijo, tú sí puedes amar a la flor.