Elegía a Miguel Hernández

pepesori

Poeta que considera el portal su segunda casa
Equipo Revista "Eco y latido"
¡Que adusto queda el surco de un barbecho
cuando rutila el sol de mediodía!
Se descarna en el frunce de la estría,
bajo la tierra túmido y derecho.

Así mi corazón está maltrecho
de légamo embarrado yo diría,
por la pena de una muerte tan sombría
y que desuella el silbo de mi pecho.

Tan negro como el luto del despecho
el toro que embistió tu lozanía.
Toro negro de sangre trecho a trecho

¡Cuanto dolor de lunas en tu lecho
y lágrimas de ausencia cada día!
¡Cuanto dolor de sangre sin provecho!

Pepe Soriano
SafeCreative
 
Última edición:
¡Que adusto queda el surco del barbecho!
¡Con que anhelo espera el sol de mediodía!
Descarnado, bajo el frunce de la estría,
sobre la tierra, túmido y derecho.

Mi corazón está así a cada trecho,
en el légamo embarrado yo diría,
por la pena de una muerte tan sombría
y que habita en el silbo de mi pecho.

Tan negro como el luto que cosecho
era el toro que embistió tu lozanía.
Toro negro y escarcha. Tú insatisfecho.

¡Cuanto dolor de lunas y despecho!
¡Cuantas lágrimas de ausencia cada día!
¡Cuanto surco de sangre sin provecho!

Y Franco dictador murió en su lecho
entre sus miedos, miserias y agonía.
Cielo y escarcha Miguel. Tú satisfecho.

PepeSori
SafeCreative
Que la muerte cuando llegue me cante con la belleza de tu elegía querido Pepe. Ahí es cuando sabrán que fuimos apreciados, y con cariño nos recuerdan los que aquí se quedan. Un gran abrazo.
 
Que la muerte cuando llegue me cante con la belleza de tu elegía querido Pepe. Ahí es cuando sabrán que fuimos apreciados, y con cariño nos recuerdan los que aquí se quedan. Un gran abrazo.

Mi Epitafio:
Besadme ahora besadme,
los besos llevan conmigo
su virtud.
Lloradme luego, lloradme,
dejad de flores mendigo
mi ataúd.
 
¡Que adusto queda el surco del barbecho!
¡Con que anhelo espera el sol de mediodía!
Descarnado, bajo el frunce de la estría,
sobre la tierra, túmido y derecho.

Mi corazón está así a cada trecho,
en el légamo embarrado yo diría,
por la pena de una muerte tan sombría
y que habita en el silbo de mi pecho.

Tan negro como el luto que cosecho
era el toro que embistió tu lozanía.
Toro negro y escarcha. Tú insatisfecho.

¡Cuanto dolor de lunas y despecho!
¡Cuantas lágrimas de ausencia cada día!
¡Cuanto surco de sangre sin provecho!

Y Franco dictador murió en su lecho
entre sus miedos, miserias y agonía.
Cielo y escarcha Miguel. Tú satisfecho.

PepeSori
SafeCreative
 
Buenas noches.
Qué hermosa elegía de homenaje, seguro que le hubiese gustado leerla a él. Cuantos talentos segó la guadaña franquista.
Un abrazo.
Paco
 

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