Mauro
Mauricio Figueroa
Les presento a un Poeta de mi tierra, sus letras se caracterizan por plasmar "el universo de la memoria Mapuche y el rescate de su historia".
Elicura Chihuailaf nació en Quechurewe, Novena Región, en 1952. Más adelante la familia se establece en el pueblo de Cunco, donde hace sus estudios básicos. El poeta sostiene que su niñez siempre estuvo marcada por la tradición de su familia y de su pueblo. Eran campesinos mapuches aprendiendo de sus antepasados. De sus abuelos aprende a cultivar la tierra, a compartir la cultura mapuche, ser parte de aquella oralidad. Por ese motivo es que, al partir a la ciudad para terminar sus estudios secundarios en el internado del Liceo de Temuco, se siente un exiliado. El llama a ese periodo "el exilio de la ciudad". Llegó a ese momento hablando un perfecto castellano, pero, a pesar de ello, no podía entender o interpretar la semiótica de la otra sociedad, puesto que se nace en un lugar y es ese espacio el que habita al ser humano, dice.
Su obra y esencia
La escritura de Chihuailaf tiene que ver fundamentalmente con el universo de la memoria y con el de la historia. Allí permanece un centro desde donde girará la gramática de su escritura. "A orillas del fogón escuché cantar a mi tía Jacinta y escuché los relatos y adivinanzas de mi gente. Es decir, una poesía que no existiría si no estuviera alimentada por la memoria de una familia que pertenece a una cultura que para mí fue y sigue siendo muy hermosa, con mucha ternura. Mi expresión escrita no alcanza a recoger la inmensidad de esa memoria que está pidiendo ser escrita. Quizás alguna vez pueda hacerlo más fácilmente" (en Recado confidencial a los chilenos). El plantea que su escritura viene de la oralidad del pueblo mapuche, de la conversación, así transmiten los mayores sus vivencias, su experiencia, ya caminando en el bosque tras el piñon, ya sentados en torno al fogón mateando. Es en esa experiencia que el poeta aprende a valorar y a creer en el poder de la palabra. La palabra, entonces, expresaría la concepción de mundo. Cada palabra da a conocer el pensamiento del hablante, su gestualidad.
Quizás la poesía para Elicura responda a una permanente conversación. Permanece en la escritura, pero situado junto a la oralidad y respetando el pensamiento que lo sostiene, puesto que ese pensamiento es el de su gente, del mundo que habita. Con esa memoria, la de un pueblo sometido, el poeta sale al encuentro del mundo, a participar con los otros sometidos, postergados, olvidados. Para él, la pacificación de la Araucanía equivale al golpe de estado de 1973. Pues dos pueblos (primero el mapuche, luego el chileno) pierden para siempre la posibilidad de construir su presente y futuro: en primer término, el territorio de la Araucanía es ocupado. Y en segundo momento el país se convierte, a partir de 1973, en un territorio también ocupado, cada uno con sus muertos, cada uno con su cultura avasallada. Entonces, se escribirá para transmitir la memoria, y se dialogará para el reencuentro de dos pueblos.
La luna puede tener tu nombre.
"Tu cuerpo es la naturaleza me dices
pues el día de la despedida
me salvaron los árboles del parque...
...no sé, te digo. Yo estoy mirando
a mis Antepasados muertos
sobre nuestros campos de 1883
En el homenaje a la vida
sin duda, ambos diríamos lo mismo: Silencio
El Silencio sagrado como pasos sobre el bosque..."
Fuente: http:// www. letras.s5.com/elicura150202.htm
Poemas:
http:// www. festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/Revista/ultimas_ediciones/59_60/chihuailaf.html
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