Armonia
Poeta veterana
Elisa
Vuelves
como cada ola
a pisar la playa de mis sueños...
Mis dedos no te tocan,
mis ojos y oídos
te acompañan,
mi abrazo no distingue tu silueta.
y mis labios...
no dejan de nombrarte
Partiste en la grupa del silencio,
una tarde de ebrio añil;
no quisiste compañía;
-será poco tiempo- dijiste
mientras perdía la vida
escuchando un golpe seco;
susurraste en mis labios
-¡Volveré!
y como cumplida promesa
vuelves una y otra vez
a maldecir mi soledad.
No puedo tenerte ya,
tu muerte sentenció al amor
a la eterna condena de tu presente ausencia...
Y sin embargo,
Elisa,
siempre vuelves...
como cada ola
a pisar la playa de mis sueños.
Tus pisadas en la arena
no se marcan
y la brisa que despeina tus cabellos
se hace nada al rozarte la mirada.
Volviste
a recordarme tu ausencia,
a desfilar ante mí
tu mortuoria belleza;
con elegancia flotas
en mis labios
diluyéndote y
atravesándome el pecho
como filosa daga
que no hiere, pero mata.
¡Elisa!, ¡Elisa!
desgasto mis pasos
buscándote en el destierro
al que condenaste mi corazón.
Tu sepulcro
es alivio a la soledad
de saberte mía;
es bastión de íngrima rosa,
que enarbola su bandera
en el abismo de una cruel melancolía.
-Elisa,
¿Por qué vuelves?-
le pregunto al reflejo de tu sombra
la respuesta es idéntica a tu silueta:
efímera, mustia, callada...
Y sin mas,
tus ojos me responden;
lamentos que enmudecen
por la llegada del alba,
despidiéndose con el silencio
de las huellas que no se marcan.
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