Alarido
Poeta asiduo al portal
Ahora mismo podría encontrarme,
caminando por cualquier ciudad,
en sus aceras, en sus márgenes,
en sus lindes, en sus suburbios,
en sus afueras.
O atravesando su centro,
su corazón dormido,
sus idas avenidas,
sus descongestionadas arterias,
sus dormidos adentros.
Calma breve, preludio de la prisa.
Aroma a café, a pan de coña
y bollería industrial recién inflados.
El pasado fue siempre mejor,
por eso lo dejamos languidecer,
hasta que no pudo más,
hasta su muerte y desaparición.
Por eso, no te jode!
Desperezándome, en cualquier caso,
con los pasos calmos, automáticos, rutinarios.
El completo silencio como fiel escudero,
acariciado sin permiso por el frescor
y el rocío que se desvanecerán,
irremediablemente,
cuando lleguen los primeros rayos de sol.
Nada cambiaría,
nada sería sustancialmente diferente
en cualquier otra ciudad,
en cualquier otra circunstancia.
En otros mundos para lelos.
En este preciso instante podría ser tú.
Expectante, en la antesala de tus anhelos.
Ya, sin pamplinas, yo.
Sin parapetos. Sin canguelo.
Y tú, también. Lo veo.
Y todos ellos... durmiendo.
Despertando a la ciudad me encuentro.
Inaugurando un nuevo día, me estreno
como quien moja por primera vez
pan en la yema.
Dios dorado
que me quema, que me forma,
que me adiestra,
que me endereza, que me quema.
Ser un ser que madura.
De quemaduras quiero ver
mi cuerpo repleto.
Y mi mente que no se apague,
que siga ardiendo,
que siga rugiendo.
Dorado amanecer.
Deslumbrante, esperanzador.
Nuevo.
Como nunca fue ni será, día nuevo.
Hoy, te saludo.
Voy a tu encuentro.
Como nunca fui ni iré.
como nunca fui ni seré.
Para vivir el ahora, regar el presente.
Para ofrecerte todos sus frutos,
tansolo quiero vivir contigo
un segundo entero.
En clave de sol
un eterno momento.
caminando por cualquier ciudad,
en sus aceras, en sus márgenes,
en sus lindes, en sus suburbios,
en sus afueras.
O atravesando su centro,
su corazón dormido,
sus idas avenidas,
sus descongestionadas arterias,
sus dormidos adentros.
Calma breve, preludio de la prisa.
Aroma a café, a pan de coña
y bollería industrial recién inflados.
El pasado fue siempre mejor,
por eso lo dejamos languidecer,
hasta que no pudo más,
hasta su muerte y desaparición.
Por eso, no te jode!
Desperezándome, en cualquier caso,
con los pasos calmos, automáticos, rutinarios.
El completo silencio como fiel escudero,
acariciado sin permiso por el frescor
y el rocío que se desvanecerán,
irremediablemente,
cuando lleguen los primeros rayos de sol.
Nada cambiaría,
nada sería sustancialmente diferente
en cualquier otra ciudad,
en cualquier otra circunstancia.
En otros mundos para lelos.
En este preciso instante podría ser tú.
Expectante, en la antesala de tus anhelos.
Ya, sin pamplinas, yo.
Sin parapetos. Sin canguelo.
Y tú, también. Lo veo.
Y todos ellos... durmiendo.
Despertando a la ciudad me encuentro.
Inaugurando un nuevo día, me estreno
como quien moja por primera vez
pan en la yema.
Dios dorado
que me quema, que me forma,
que me adiestra,
que me endereza, que me quema.
Ser un ser que madura.
De quemaduras quiero ver
mi cuerpo repleto.
Y mi mente que no se apague,
que siga ardiendo,
que siga rugiendo.
Dorado amanecer.
Deslumbrante, esperanzador.
Nuevo.
Como nunca fue ni será, día nuevo.
Hoy, te saludo.
Voy a tu encuentro.
Como nunca fui ni iré.
como nunca fui ni seré.
Para vivir el ahora, regar el presente.
Para ofrecerte todos sus frutos,
tansolo quiero vivir contigo
un segundo entero.
En clave de sol
un eterno momento.
Última edición: