Palomeque, quizá eres consciente de cuánto aprecio la conversación sobre las motivaciones de los versos, más que sobre los propios versos.
Voy a intentar ser ordenado, sin irme por las ramas.
El "he decidido quererte" es un símbolo, una representación de un concepto que no termino de comprender, más que una conclusión racional.
De mis experiencias (guiadas por la exaltación del sentimiento) rechazo en particular dos cosas:
1. La inexplicabilidad del sentimiento y su aparente existencia al margen de nuestra capacidad de decidir. El enamoramiento, en particular ese tan elogiado que se conoce como flechazo o amor a primera vista, o incluso el que aparece después de algunos meses o años de trato, simplemente ocurre; es algún tipo de respuesta natural de nuestro ser, probablemente una decisión subconsciente guiada por parámetros que se nos ocultan. Por un lado, como ya comenté, parece un atentado contra nuestra libertad. Por otro, su valor es limitado. Creo que su función es provocar un acercamiento y un contacto a partir del cual se pueda construir algo duradero, algo más deliberado basado en una elección un poco consciente: aprecio de los valores y principios de la otra persona, respeto, confianza, complicidad, afinidad real. Quizá esto también es amor, pero no es la pasión, el chispazo original. Yo intento distinguirlo.
2. El estado de enajenación que te produce el sentimiento, en esa búsqueda del anhelo insoportable, te puede llevar a actuar de forma de la que acabas arrepintiéndote. A un cierto nivel, pierdes el control de ti mismo y esto lo interpreto como una anulación de tu voluntad, de ti mismo, de la persona. En mi planteamiento de exaltación del ser humano, esa anulación de la voluntad la rechazo radicalmente.
Así, el "he decidido quererte" frente al "te quiero" es una especie de utopía en la que intento conservar todo lo positivo que puedes sacar del sentimiento que llamamos "amor" pero liberándolo de esos aspectos negativos que he descrito, a través de imaginar la idea de que es un acto consciente y elegido. Intuyo un gran valor en que una persona decida voluntariamente sentir por ti semejante aprecio. Es una idea que parece imposible pero que para mí encierra una belleza mucho más atractiva que el dejarte llevar por sentimientos impuestos, que ya me sabe a poco, me sabe a brillo falso y hueco. Sobre todo si te quedas en eso. Por eso, "donde el amor no pueda alcanzarnos" representa ir más allá de eso.
Contestando a un par de cuestiones concretas que planteas:
¿De veras crees que el amor es un sentimiento controlable?
Desde un punto de vista científico, no me parece descabellado. Cada vez se va entendiendo mejor el funcionamiento del cerebro, aunque no es mi campo y no soy consciente de la situación real de esa investigación. El primer paso sería comprenderlo. Eso ya sería mucho. Pero me da vértigo pensar en las consecuencias que tendría este tipo de conocimiento. En buenas manos, podría aportar algo positivo. En este foro sospecho que pensar estas cosas es herejía. Como dijo Bécquer: "
Mientras haya un misterio para el hombre habrá poesía".
Si eliges querer a una persona, antes de elegir, creo que la quieres de antemano...
Esta es una reflexión muy acertada y que plantea serias objeciones al "he decidido quererte". ¿Qué nos llevaría a tomar esa decisión? ¿Sería uan cuestión puramente práctica? No es esa la esencia del significado que invento en mi frase. Además, muchas veces la racionalidad carece de suficiente información para actuar y tomar decisiones. Ahí es donde muchas veces nos guiamos, por así decirlo, por las tripas. Al fin el ser humano es una combinación de distintas herramientas y hoy en día no rechazo ninguna. Solo intento comprenderme mejor, porque esa comprensión amplía las opciones de mis decisiones y con ello mi libertad.
Creo que me habría gustado mantener esta conversación en persona, tal vez compartiendo unas cervezas. Un abrazo fuerte.