kadelumkarla
Poeta recién llegado
Disculpen, pero no he de llorar en este momento.
Yo se que en el olvido aún puedo encontrar aliento y que algún día he de encontrar valor para mirar fijamente el ayer y no esconderme en la distancia. Mientras, prefiero discutir a cerca del humo y sus ideas.
Hoy tengo ganas de quererme con todo y mis debilidades inútiles.
A veces, no se si me alejo o me apaciguo. La sonrisa cuesta más cuando los días son de hielo.
Mi cuerpo me agradeceria un descanso. Es muy triste mirar que los días pasan, pero la verdad es que pasan y pesan, sobre todo en el amor y el desamor.
La aventura no cesa de acosarme, ha de ser ferbrero y sus promesas, el 2003 y su inicio.
De algún lado viene el olor de la monotonía, el jardín ha de estar repleto de tardes y sus horas. Y me pregunto: ¿Es la alegría una sonrisa con dientes sinceros o sólo una utopía para no desaparecer en el instante en el que los duendes del -no se que- aparecen?
Algún día he de gozar la fiesta del amor, pero por ahora, no sé el propósito del vaivén de estas palabras.
A veces los solitarios somos sordos y los llamados solo nos producen preguntas.
No se qué hacer con la picardía de mis observaciones; el tiempo no aguarda y me siento principiante en los amaneceres.
Soy ave nocturna, es cierto, aunque suene común; me atraen esas horas y sus quejidos, sus secretos y lamentos.
Ni modo...mi madurez ha de esperar a que yo despierte de esta infancia de mis ideales.
Kadelumkarla
4 de febrero de 2003.
Yo se que en el olvido aún puedo encontrar aliento y que algún día he de encontrar valor para mirar fijamente el ayer y no esconderme en la distancia. Mientras, prefiero discutir a cerca del humo y sus ideas.
Hoy tengo ganas de quererme con todo y mis debilidades inútiles.
A veces, no se si me alejo o me apaciguo. La sonrisa cuesta más cuando los días son de hielo.
Mi cuerpo me agradeceria un descanso. Es muy triste mirar que los días pasan, pero la verdad es que pasan y pesan, sobre todo en el amor y el desamor.
La aventura no cesa de acosarme, ha de ser ferbrero y sus promesas, el 2003 y su inicio.
De algún lado viene el olor de la monotonía, el jardín ha de estar repleto de tardes y sus horas. Y me pregunto: ¿Es la alegría una sonrisa con dientes sinceros o sólo una utopía para no desaparecer en el instante en el que los duendes del -no se que- aparecen?
Algún día he de gozar la fiesta del amor, pero por ahora, no sé el propósito del vaivén de estas palabras.
A veces los solitarios somos sordos y los llamados solo nos producen preguntas.
No se qué hacer con la picardía de mis observaciones; el tiempo no aguarda y me siento principiante en los amaneceres.
Soy ave nocturna, es cierto, aunque suene común; me atraen esas horas y sus quejidos, sus secretos y lamentos.
Ni modo...mi madurez ha de esperar a que yo despierte de esta infancia de mis ideales.
Kadelumkarla
4 de febrero de 2003.
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