nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
En el silencio de la noche, unas sombras intercedían mi camino, cuando de repente, tras unos árboles, aparecieron unos duendes que me encontraron perdida en el bosque, me preguntaron si me ocurría algo, porque me veían desorientada sin saber donde estaba y que es lo que me pasaba.
Empecé a contarles mi historia, que estaba herida de amor, por un noble caballero que tenía muchas riquezas. Él me amaba, pero yo no tenía nada que ofrecerle, solo lo que sentía por él, que era todo mi amor. A Timotei no le importaba que no tuviera bienes, él solo quería estar conmigo porque me amaba, pero su hermana Katherine, una mujer avariciosa y muy envidiosa, me echó sin pensarlo del viejo caserón. Cuando me dirigía a la puerta, Khaterine y Timotei empezaron a discutir con gritos enfurecidos. Entre corriendo, subí las escaleras, y tendido encima de la cama, encontré a mi amado, en un gran charco de sangre, me quedé sin palabras en ese momento, empecé a llorar hundida en mi dolor. Mi mayor sorpresa fue, cuando su hermana Katherine me comentó: - Que si no era para ella, no era para nadie.
Ahogándome con mis lágrimas, lo cogí en mis brazos y me adentré en el bosque llorando desconsoladamente con mi amado en mis brazos y justamente lo enterré en este mismo sitio para yacer a su lado. Entonces fue cuando aparecisteis vosotros.
Ahora que sabéis la historia, dejadme aquí tumbada para descansar eternamente al lado de mi amado.
Última edición: