tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
El camino va hundiendo al temor, bajo presión intentará descubrir el estrepitoso sabor de ironía.
Rara vez, vuela entre las sombras, tanta magia endeble como la que pienso ahora en mi cabeza.
Detrás de la imagen, se esconde la palabra. Y la piel desaparece mientras muta y sobrevive a la culpa.
Cerca esta la situación, casi puedo presenciarla.
Nada lo merece más.
Por los campos de la abulia que anida en mi mente, podría comprar fantasías indiferentes.
En su lentitud cruzaran insípidos los cuentos de una fría noche cualquiera.
La anidación maldita coteja vicisitudes e irrealidades, con las que lidiará en breve.
Sin pasión no merezco sobrevivir a una idea exultada.
La intención me ha abandonado hoy.
La mirada conspira, es mas, su aturdimiento reflejará un impulso suspendido sin dirección.
Ya no habrá luz en el espanto.
La casa se mantendrá sórdida y tibia.
Sin calor entraré al vacío y me iré a otra morada.
Huiré por los túneles de mis pensamientos más terruños.
Cada vez que se dibuje en una proyección, el rostro de una emulación, sabré migrar al desquicio.
Las piernas tiemblan desveladas.
Y su vos muere de sed en la bruma.
Rara vez, vuela entre las sombras, tanta magia endeble como la que pienso ahora en mi cabeza.
Detrás de la imagen, se esconde la palabra. Y la piel desaparece mientras muta y sobrevive a la culpa.
Cerca esta la situación, casi puedo presenciarla.
Nada lo merece más.
Por los campos de la abulia que anida en mi mente, podría comprar fantasías indiferentes.
En su lentitud cruzaran insípidos los cuentos de una fría noche cualquiera.
La anidación maldita coteja vicisitudes e irrealidades, con las que lidiará en breve.
Sin pasión no merezco sobrevivir a una idea exultada.
La intención me ha abandonado hoy.
La mirada conspira, es mas, su aturdimiento reflejará un impulso suspendido sin dirección.
Ya no habrá luz en el espanto.
La casa se mantendrá sórdida y tibia.
Sin calor entraré al vacío y me iré a otra morada.
Huiré por los túneles de mis pensamientos más terruños.
Cada vez que se dibuje en una proyección, el rostro de una emulación, sabré migrar al desquicio.
Las piernas tiemblan desveladas.
Y su vos muere de sed en la bruma.