Abrahám Emilio
Emilio.
*En memoria de Carlos Borges.
Era pena y alivio ver a la musa occisa,
el cuerpo ya sin alma allí en su panteón,
por locura al sacarla de su nicho de prisa,
casi pude sentir latir su corazón.
Me parecía ver de sus labios sonrisa,
era una medialuna vestida de neón;
era un viento nocturno helado por la brisa,
lloviznaba granizo en torno al aluvión.
Entonces sollocé en su fría rodilla,
saqué al rato el cuchillo y me lo clavé al pecho,
de agonía caí con ella al ataúd.
Y ambos juntos de nuevo en esa esclavitud,
dije a la musa occisa: “yo te quiero, es un hecho”,
y terminé por siempre con esta pesadilla.
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© Todos los derechos reservados INDECOPI-PERU 2017.
Todos los poemas forman parte del libro AY, AY, AY PALOMA próxima a escribir en 5 meses.
Queda prohibida la copia de esta poesía, solo será puesta en exhibición para su lectura.
Abrahám Emilio.
Era pena y alivio ver a la musa occisa,
el cuerpo ya sin alma allí en su panteón,
por locura al sacarla de su nicho de prisa,
casi pude sentir latir su corazón.
Me parecía ver de sus labios sonrisa,
era una medialuna vestida de neón;
era un viento nocturno helado por la brisa,
lloviznaba granizo en torno al aluvión.
Entonces sollocé en su fría rodilla,
saqué al rato el cuchillo y me lo clavé al pecho,
de agonía caí con ella al ataúd.
Y ambos juntos de nuevo en esa esclavitud,
dije a la musa occisa: “yo te quiero, es un hecho”,
y terminé por siempre con esta pesadilla.
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© Todos los derechos reservados INDECOPI-PERU 2017.
Todos los poemas forman parte del libro AY, AY, AY PALOMA próxima a escribir en 5 meses.
Queda prohibida la copia de esta poesía, solo será puesta en exhibición para su lectura.
Abrahám Emilio.
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