lomafresquita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Jugaban tu sombra y la mía
a diluirse en las horas,
reteniendo los instantes
en que se vieron a solas.
Recordaban sus siluetas
proyectándose en la luz,
con un beso prolongado
de penumbra y de quietud.
Te serviré de cobijo...
te protegeré del sol,
se decían en silencio
al solaparse las dos.
Cuando la luz cegadora
a sus párpados cubrió,
ambas sombras, una fueron,
en la noche de los cielos.