En las despedidas, los pasos marcan la distancia,
los corazones haciéndose los duros
miran hacia otra parte,
menospreciando sentimientos por miedo a ser reconocidos,
siempre pueden haber promesas de retorno,
que como las lágrimas en un estaque
se diluyen en la inmensidad de la vida,
con el tiempo descubres
que hasta que no lloras con los ojos de otros
y ves con ellos la lluvia caer,
no aprendes, lo duro
que pueden ser tus palabras
y la crueldad de tus acciones.
los corazones haciéndose los duros
miran hacia otra parte,
menospreciando sentimientos por miedo a ser reconocidos,
siempre pueden haber promesas de retorno,
que como las lágrimas en un estaque
se diluyen en la inmensidad de la vida,
con el tiempo descubres
que hasta que no lloras con los ojos de otros
y ves con ellos la lluvia caer,
no aprendes, lo duro
que pueden ser tus palabras
y la crueldad de tus acciones.