EN UN HOTEL DE PARÍS
Durmiendo tras la juerga del Congreso
sentí una sensación incontenible:
Echar al inodoro el bebestible
que tánto me abrumaba por su exceso.
Pensé: "Me ando raudo cual poseso
y alivio mi vejiga irreprimible".
Mas algo me sucede incomprensible...
(Vergüenza me produce, lo confieso)
Confuso, como estaba, me levanto
y busco en el aseo soluciones.
¿La puerta de salida? ¡Mi quebranto!
Desnudo, sin calzón ni pantalones,
me encuentro en el pasillo y, entre tanto,
mis ganas se quedaban sin opciones.
--..--
Chu
:: Menuda plancha!
::