MarcosR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hubo cenizas en el templo.
Hubo una vanidad estrangulada.
Hubo un pájaro y viento.
Y hubo un faro,
y hubo sierras,
y hubo un verso.
La sangre constelaba el incierto desafío de perderse.
Los sordos latidos de la inercia gemían
las mismas voces de su condena.
Y otra vez en las vías.
Creo que nunca estuve donde me vieron
La realidad es un poco más real
cuando la vida reverdece
en tu conciencia.
Desde un espacio sin lugar.
Desde ese fino paraje
entre el desierto y el bronce
una estrella me nombra.
Y estos
los tristes ciegos
que hoy creen verme,
no saben,
no aún no saben.
Nada de lo que ven se fue conmigo.
Hubo una vanidad estrangulada.
Hubo un pájaro y viento.
Y hubo un faro,
y hubo sierras,
y hubo un verso.
La sangre constelaba el incierto desafío de perderse.
Los sordos latidos de la inercia gemían
las mismas voces de su condena.
Y otra vez en las vías.
Creo que nunca estuve donde me vieron
La realidad es un poco más real
cuando la vida reverdece
en tu conciencia.
Desde un espacio sin lugar.
Desde ese fino paraje
entre el desierto y el bronce
una estrella me nombra.
Y estos
los tristes ciegos
que hoy creen verme,
no saben,
no aún no saben.
Nada de lo que ven se fue conmigo.
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