the.jester
Poeta recién llegado
EPOPEYA APOCALÍPTICA PARTE III:
Las Puertas Penetradas
(romancillos)
(Ésta es la continuación de un trabajo anterior "Epopeya apocalíptica parte II: El cuerno y la guadaña":
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=421247)
La arena del desierto
cincela una inscripción:
-del cielo la guardiana
enfrenta al gran sayón-
Gabriel, débil y herida,
observa con rencor
los ojos flameantes
y el rostro del traidor,
un ángel esculpido
con pulcra perfección,
distinto a todo arcángel,
de casta superior,
soberbio y majestuoso,
a lomo de un dragón,
en bélico arrebato
explota en gran fragor,
las llamas aniquilan
a todo un escuadrón,
Gabriel casi de suerte
escapa a la explosión,
y ya en el alto cielo
da vuelta a su agresor,
mas ve solo a la hidra,
Satán se escabulló.
Suspira ya extenuada
mas súbito el dolor
arranca de su pecho
su santo corazón,
Satán a sus espaldas
sostiene un rojo arpón,
el pomo de un tridente
su cuerpo atravesó,
y cae en el desierto
la más grande de Sión,
y el cuerno de los cielos
en manos del traidor.
Estalla en carcajadas
entonces Lucifer,
el premio ya en sus manos
y al hombro Samael,
convoca la presencia
de Aniel y de Ramiel,
que vuelan jubilosos
al lado de su rey
y toca el sacro cuerno,
la llave del Edén,
y el cielo abre obediente
sus puertas frente a él.
Uriel lanza una flecha
y vuela Rafael,
Miguel se vuelve un rayo
mas nada puede hacer,
estando a un solo paso
lo logran detener
las garras de la hidra
halándole los pies,
la bestia vira entonces
con todo su poder
y rompe dos montañas
el cuerpo de Miguel.
Se cierran pues los cielos
de frente a Rafael,
quien ve desconcertado
un guiño de Ramiel.
Uriel, sumida en llanto,
va en busca de Gabriel,
perpleja se enmudece
al verla ante sus pies,
y llega a consolarla
su hermano Rafael,
la abraza destrozado,
ya nada puede hacer.
De pie Miguel entonces,
dispuesto ya atacar,
empuña con gran furia
su lanza de cristal,
con cuatro pardas alas
y fuerza colosal
se eleva con firmeza
y va por Leviatán,
se acerca muy solemne,
con calma artificial,
deseando no lograrlo
la invita a claudicar,
la bestia no responde
y empieza a flamear,
entonces él sonríe
y ataca a su rival,
la toma de la cola
y en un ataque astral,
rozando ya el espacio
la arroja sin piedad,
y como un asteroide,
rugiendo Leviatán,
impacta en el desierto,
quedando así muy mal,
no mueve un solo hueso,
pues hechos polvo están,
su boca escupe sangre
y gime sin cesar.
Miguel la alcanza entonces
y en frívola crueldad
se posa en su garganta,
un pie sobre su faz,
su diestra eleva firme
la lanza de cristal,
y un golpe contundente
da muerte a Leviatán.
Mas no es una victoria,
no es propio celebrar,
Satán ha penetrado
la linde celestial.
(Este trabajo ha de ser continuado en una publicación posterior)
Las Puertas Penetradas
(romancillos)
(Ésta es la continuación de un trabajo anterior "Epopeya apocalíptica parte II: El cuerno y la guadaña":
http://www.mundopoesia.com/foros/showthread.php?t=421247)
La arena del desierto
cincela una inscripción:
-del cielo la guardiana
enfrenta al gran sayón-
Gabriel, débil y herida,
observa con rencor
los ojos flameantes
y el rostro del traidor,
un ángel esculpido
con pulcra perfección,
distinto a todo arcángel,
de casta superior,
soberbio y majestuoso,
a lomo de un dragón,
en bélico arrebato
explota en gran fragor,
las llamas aniquilan
a todo un escuadrón,
Gabriel casi de suerte
escapa a la explosión,
y ya en el alto cielo
da vuelta a su agresor,
mas ve solo a la hidra,
Satán se escabulló.
Suspira ya extenuada
mas súbito el dolor
arranca de su pecho
su santo corazón,
Satán a sus espaldas
sostiene un rojo arpón,
el pomo de un tridente
su cuerpo atravesó,
y cae en el desierto
la más grande de Sión,
y el cuerno de los cielos
en manos del traidor.
Estalla en carcajadas
entonces Lucifer,
el premio ya en sus manos
y al hombro Samael,
convoca la presencia
de Aniel y de Ramiel,
que vuelan jubilosos
al lado de su rey
y toca el sacro cuerno,
la llave del Edén,
y el cielo abre obediente
sus puertas frente a él.
Uriel lanza una flecha
y vuela Rafael,
Miguel se vuelve un rayo
mas nada puede hacer,
estando a un solo paso
lo logran detener
las garras de la hidra
halándole los pies,
la bestia vira entonces
con todo su poder
y rompe dos montañas
el cuerpo de Miguel.
Se cierran pues los cielos
de frente a Rafael,
quien ve desconcertado
un guiño de Ramiel.
Uriel, sumida en llanto,
va en busca de Gabriel,
perpleja se enmudece
al verla ante sus pies,
y llega a consolarla
su hermano Rafael,
la abraza destrozado,
ya nada puede hacer.
De pie Miguel entonces,
dispuesto ya atacar,
empuña con gran furia
su lanza de cristal,
con cuatro pardas alas
y fuerza colosal
se eleva con firmeza
y va por Leviatán,
se acerca muy solemne,
con calma artificial,
deseando no lograrlo
la invita a claudicar,
la bestia no responde
y empieza a flamear,
entonces él sonríe
y ataca a su rival,
la toma de la cola
y en un ataque astral,
rozando ya el espacio
la arroja sin piedad,
y como un asteroide,
rugiendo Leviatán,
impacta en el desierto,
quedando así muy mal,
no mueve un solo hueso,
pues hechos polvo están,
su boca escupe sangre
y gime sin cesar.
Miguel la alcanza entonces
y en frívola crueldad
se posa en su garganta,
un pie sobre su faz,
su diestra eleva firme
la lanza de cristal,
y un golpe contundente
da muerte a Leviatán.
Mas no es una victoria,
no es propio celebrar,
Satán ha penetrado
la linde celestial.
(Este trabajo ha de ser continuado en una publicación posterior)
The Jester (25-29/09/2013)
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