En mi sueño
solitario de música
que se adentra
en la noche de tu excusa.
Mío
en la necesidad
de fuego
de mi piel taciturna y blanca
como una margarita
después de la lluvia.
Tengo un tono de voz
dulce cuando digo tu nombre
y se sientan los prados a oírme.
Te quedas
en un rincón
sospechoso de mi cuerpo para dejar tu animal huella
y como si fuera día,
el alba me ruboriza las mejillas porque eres mío.
Aunque
en el país del miedo
esté tu sonrisa acurrucada en un asiento de cada plaza
mío
aunque en cada pálpito tuyo
no esté mi recuerdo acunando a tu alma.
solitario de música
que se adentra
en la noche de tu excusa.
Mío
en la necesidad
de fuego
de mi piel taciturna y blanca
como una margarita
después de la lluvia.
Tengo un tono de voz
dulce cuando digo tu nombre
y se sientan los prados a oírme.
Te quedas
en un rincón
sospechoso de mi cuerpo para dejar tu animal huella
y como si fuera día,
el alba me ruboriza las mejillas porque eres mío.
Aunque
en el país del miedo
esté tu sonrisa acurrucada en un asiento de cada plaza
mío
aunque en cada pálpito tuyo
no esté mi recuerdo acunando a tu alma.