musador
esperando...
A una joven brasilera, cuyo nombre ignoro.
Ese barro de tus aguas y mi tierra
ofrecerte en su lugar quise recóndito,
la blancura que envolviendo llamaradas
me soñó candente fauno en tu reposo
laceró de nuestros párpados la angustia
despertando a su aventura a los cronopios.
¡Retozar sobre tu piel a manos llenas
de ese barro primigenio que desgloso
en sus versos con la furia y desencuentro!
Lejanía de vestal, silencio indómito
al que manos de verdor no sedujeron
apartando de la estatua su rebozo.
Son mensajes que la lluvia de tu tierra
trajo al barro de la mía con el oro
de ese río Paraná que la recoge
en tu espesa muda selva, el Mato Grosso,
esa selva que reluce cuando miras
desbordante de erotismo por tus ojos.
En el barro de mis sueños desvelados
la cadencia de tu lengua yo convoco
a lamer esta desdicha de ser hombre
concediendo a la belleza de lo insólito
en tu lésbica frescura juvenil
que me trajo primavera en el otoño.
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