Errante

Pedro Ferreira

Poeta veterano en el portal
ERRANTE
“Je rencontre toujours,
hors de moi comme en moi,
l’irremplissable Vide,
l’inconquérable Rien”.
Valery Larbaud


Un camino. Un camino en el desierto de las estrellas,
un camino de sangre
en el reguero gris de polvareda.
Palabras y solo palabras. ¿Dónde
queda vagante la verdad del verbo?
En la pasión del lago el labio yace
y sus venas invitan a la muerte,
al sueño de la vida que es la muerte,
que es sueño, que es niebla que se deshace
entre los nudos laxos de los dedos.
Del aire macilento de la noche,
amarga noche y gleba sin simiente,
los huesos del destino llueven noche
y canto de sirenas en el puerto.
Ulises que pasea por los acantilados del infierno.
Ulises agotado sobre el piso,
deshecho en polvo del camino, roto.
Un barco que se estrella entre los sapos
que cantan a la luna.
Ojos de Ulises, profundas tinieblas,
naufragado entre versos,
perdido entre besos ausentes y aire.
Camino que se estrecha en la montaña,
abismo glauco que asciende en la bruma
del río desbocado de la verdad a tientas.
Atrapado en el éxodo,
aunque lo niegues, náufrago, en tus olas.
Ayer, Ulises, se hizo tarde
y la hiena ríe a lo lejos
de tu desesperanza.
El verbo se quema en la propia hoguera
bajo las estrellas. Sin rumbo, el mar.
Quema el verbo los labios,
se ulcera el alma,
se llagan los ojos,
como el nenúfar sufre en el estanque
numerando las huellas del deseo.
Playas llenas de conchas que al mar vuelven.
Un alto en la vereda de la noche
para oír el murmullo del vacío,
constelación del camino de vuelta.
La arena se desploma por los versos
y el corazón se hiela de veneno.
¿Te hundirás, Ítaca, antes de mi arribo?
¿Dónde estás Barataria, isla famosa,
dónde los clavos donde sujetarme,
en qué escarpada altura?
Muerte, ven y acúname, ven y méceme
que me duerma en tus brazos de vida,
que sueñe. Corrige el curso del cielo
y devuelve el agua a mis secos labios.
Aguadulce, enero de 2009
 
Última edición:
Es una poesía para releer y en cada lectura sacar una historia o una conclusión diferente.
Es como ir por la vida recogiendo verdades, recogiendo mentiras pero a la vez experiencias que no por ser malas o que no por ser las que uno esperaban dejan de ensañarnos.
Su poesía es una reflexión de vida que guarda entre sus versos la claridad o tal vez su némesis en situaciones que ameritan definiciones.
Qué gusto leerte y dejar mi punto de vista con respecto a lo que me trae su poema a la cabeza.
Un fuerte abrazo acompañado de un beso desde mi bahía.
 
y dice la canción "Arrieros somos, en el camino nos encontramos todos perdidos"
Un fuerte abrazo que cruza mares,
Silvia
 
ERRANTE
“Je rencontre toujours,
hors de moi comme en moi,
l’irremplissable Vide,
l’inconquérable Rien”.
Valery Larbaud


Un camino. Un camino en el desierto de las estrellas,
un camino de sangre
en el reguero gris de polvareda.
Palabras y solo palabras. ¿Dónde
queda vagante la verdad del verbo?
En la pasión del lago el labio yace
y sus venas invitan a la muerte,
al sueño de la vida que es la muerte,
que es sueño, que es niebla que se deshace
entre los nudos laxos de los dedos.
Del aire macilento de la noche,
amarga noche y gleba sin simiente,
los huesos del destino llueven noche
y canto de sirenas en el puerto.
Ulises que pasea por los acantilados del infierno.
Ulises agotado sobre el piso,
deshecho en polvo del camino, roto.
Un barco que se estrella entre los sapos
que cantan a la luna.
Ojos de Ulises, profundas tinieblas,
naufragado entre versos,
perdido entre besos ausentes y aire.
Camino que se estrecha en la montaña,
abismo glauco que asciende en la bruma
del río desbocado de la verdad a tientas.
Atrapado en el éxodo,
aunque lo niegues, náufrago, en tus olas.
Ayer, Ulises, se hizo tarde
y la hiena ríe a lo lejos
de tu desesperanza.
El verbo se quema en la propia hoguera
bajo las estrellas. Sin rumbo, el mar.
Quema el verbo los labios,
se ulcera el alma,
se yagan los ojos,
como el nenúfar sufre en el estanque
numerando las huellas del deseo.
Playas llenas de conchas que al mar vuelven.
Un alto en la vereda de la noche
para oír el murmullo del vacío,
constelación del camino de vuelta.
La arena se desploma por los versos
y el corazón se hiela de veneno.
¿Te hundirás, Ítaca, antes de mi arribo?
¿Dónde estás Barataria, isla famosa,
dónde los clavos donde sujetarme,
en qué escarpada altura?
Muerte, ven y acúname, ven y méceme
que me duerma en tus brazos de vida,
que sueñe. Corrige el curso del cielo
y devuelve el agua a mis secos labios.
Aguadulce, enero de 2008


Después de "bailar" con Ulises
esta danza de tristeza, pensé ( era inevitable)
¡ si supiera tejer !
tejería un manantial de alegría pero...¡ no sé tejer !
aunque haré de pitonisa ,y le auguro a Ulises
un bello amanecer.Un abrazo desde mi valle
 
Un gran poema que me deja un sabor arrítmico, tuve la sensación de la medida sonora del silencio fragmentado por tanta puntuación -es una opinión-
Un saludo
 
excelso, lindo, demasiado bello pedro ... lento caminar por realidades con irrealidades amarradas, nostálgico, y muy suave al leer, todo un lujo, te felicito, besos con miel, mi admiración y un te quiero con el corazón
 
Como mencionan allá arriba, un lenjuaje preciso el que empleas además de las comparaciones mitológicas que empleas para crear imágenes enigmaticas en mi opinión, definitivamente unpoema con muchos niveles de lestura.Un placer pasar.Saludos.
 
Es una poesía para releer y en cada lectura sacar una historia o una conclusión diferente.
Es como ir por la vida recogiendo verdades, recogiendo mentiras pero a la vez experiencias que no por ser malas o que no por ser las que uno esperaban dejan de ensañarnos.
Su poesía es una reflexión de vida que guarda entre sus versos la claridad o tal vez su némesis en situaciones que ameritan definiciones.
Qué gusto leerte y dejar mi punto de vista con respecto a lo que me trae su poema a la cabeza.
Un fuerte abrazo acompañado de un beso desde mi bahía.


Gracias, Rosmery, por tu atenta lectura y tu interesante comentario. Todo en la vida, hasta lo negativo nos deja algo aprovechable, en efecto. El gusto es mío, Rosmery, de acogerte en mis poemas.
Un beso fuerte de bahía a bahía.
 
Wao amigo!, tus versos son profundos, atrapan, hermosos, maravillosamente hermosos...

Besitos infinitos...
Todo un placer visitarte...
 
Pedro en mi casi ya larga vida he leido mucho. Sinceramente nada me ha dicho tanto como este poema. no exagero, soy sincero.


Abrazos.
 
Me encantó este poema pedro... veo en él una triste desesperanza, un ir y venir que duele... quizás un sentido de derrota, de agotamiento, o resignación... frente a algo que no termina por marchar...

Un beso
 
Sr. Pedro, mis felicitaciones y admiración por este poema, espléndido en imágenes, perfecto en su triste versar, impecable la utilización de mitologías, sencillamente me encantó, me perdí y naufragué entre estos versos.

Saludos de Caballero


Gracias, Caballero, por tu atento análisis y tu provechosa lectura. Un placer encontrarte en mis poemas.
Saludos desde mi mar.
 
ERRANTE
“Je rencontre toujours,
hors de moi comme en moi,
l’irremplissable Vide,
l’inconquérable Rien”.
Valery Larbaud


Un camino. Un camino en el desierto de las estrellas,
un camino de sangre
en el reguero gris de polvareda.
Palabras y solo palabras. ¿Dónde
queda vagante la verdad del verbo?
En la pasión del lago el labio yace
y sus venas invitan a la muerte,
al sueño de la vida que es la muerte,
que es sueño, que es niebla que se deshace
entre los nudos laxos de los dedos.
Del aire macilento de la noche,
amarga noche y gleba sin simiente,
los huesos del destino llueven noche
y canto de sirenas en el puerto.
Ulises que pasea por los acantilados del infierno.
Ulises agotado sobre el piso,
deshecho en polvo del camino, roto.
Un barco que se estrella entre los sapos
que cantan a la luna.
Ojos de Ulises, profundas tinieblas,
naufragado entre versos,
perdido entre besos ausentes y aire.
Camino que se estrecha en la montaña,
abismo glauco que asciende en la bruma
del río desbocado de la verdad a tientas.
Atrapado en el éxodo,
aunque lo niegues, náufrago, en tus olas.
Ayer, Ulises, se hizo tarde
y la hiena ríe a lo lejos
de tu desesperanza.
El verbo se quema en la propia hoguera
bajo las estrellas. Sin rumbo, el mar.
Quema el verbo los labios,
se ulcera el alma,
se yagan los ojos,
como el nenúfar sufre en el estanque
numerando las huellas del deseo.
Playas llenas de conchas que al mar vuelven.
Un alto en la vereda de la noche
para oír el murmullo del vacío,
constelación del camino de vuelta.
La arena se desploma por los versos
y el corazón se hiela de veneno.
¿Te hundirás, Ítaca, antes de mi arribo?
¿Dónde estás Barataria, isla famosa,
dónde los clavos donde sujetarme,
en qué escarpada altura?
Muerte, ven y acúname, ven y méceme
que me duerma en tus brazos de vida,
que sueñe. Corrige el curso del cielo
y devuelve el agua a mis secos labios.
Aguadulce, enero de 2008


Yo no sé qué hacer primero, si aplaudir de pie y a rabiar o quedarme en silencio sintiendo profundamente, disfrutando de esta joya poética que, la verdad Pedro, me deja constatando una vez más el inmenso talento y la finísima sensibilidad que te caracterizan.
Es mi privilegio leerte y es un honor poder llamarte mi amigo poeta.
La luz primera de todas las estrellas, mi cariño total y muchos besos, fuertes, como abrazos,:::hug:::
 
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.



Cavafis


Estimado Pedro: Es el viaje y no el destino la lección del vuelo. Es la odisea del ser, el anhelo más sagrado que cobija las heridas y las lame en la lengua más antigua, pero no por ello equívoca, sino polisémica. Siempre que un desierto se apodera de mi alma, vuelvo a Grecia los ojos y sus sabios espíritus. Mas vastos en su inigualable paideia, más ciertos y certeros en el decir del alma, en que anidan los arcanos, arquetipos del universal concreto.

Sólo cuida en tu navegar el peligro de los acantilados.

Un fuerte y cálido abrazo, hermano, amigo.
 
Excelente poema, en que describes palabra por palabra eso que Sartre describió como la náusea, ese tufo que la vida, por ser vida, nos trae, incomprensiblemente. Saludos fraternos.
 
Después de "bailar" con Ulises
esta danza de tristeza, pensé ( era inevitable)
¡ si supiera tejer !
tejería un manantial de alegría pero...¡ no sé tejer !
aunque haré de pitonisa ,y le auguro a Ulises
un bello amanecer.Un abrazo desde mi valle

Gracias, Rosario. Espero que el oráculo te haya confiado verdad y por fin amanezca en mis aguas. Bello comentario que suaviza la tormenta.
Un beso de bahía a valle.
 
ERRANTE
“Je rencontre toujours,
hors de moi comme en moi,
l’irremplissable Vide,
l’inconquérable Rien”.
Valery Larbaud


Un camino. Un camino en el desierto de las estrellas,
un camino de sangre
en el reguero gris de polvareda.
Palabras y solo palabras. ¿Dónde
queda vagante la verdad del verbo?
En la pasión del lago el labio yace
y sus venas invitan a la muerte,
al sueño de la vida que es la muerte,
que es sueño, que es niebla que se deshace
entre los nudos laxos de los dedos.
Del aire macilento de la noche,
amarga noche y gleba sin simiente,
los huesos del destino llueven noche
y canto de sirenas en el puerto.
Ulises que pasea por los acantilados del infierno.
Ulises agotado sobre el piso,
deshecho en polvo del camino, roto.
Un barco que se estrella entre los sapos
que cantan a la luna.
Ojos de Ulises, profundas tinieblas,
naufragado entre versos,
perdido entre besos ausentes y aire.
Camino que se estrecha en la montaña,
abismo glauco que asciende en la bruma
del río desbocado de la verdad a tientas.
Atrapado en el éxodo,
aunque lo niegues, náufrago, en tus olas.
Ayer, Ulises, se hizo tarde
y la hiena ríe a lo lejos
de tu desesperanza.
El verbo se quema en la propia hoguera
bajo las estrellas. Sin rumbo, el mar.
Quema el verbo los labios,
se ulcera el alma,
se yagan los ojos,
como el nenúfar sufre en el estanque
numerando las huellas del deseo.
Playas llenas de conchas que al mar vuelven.
Un alto en la vereda de la noche
para oír el murmullo del vacío,
constelación del camino de vuelta.
La arena se desploma por los versos
y el corazón se hiela de veneno.
¿Te hundirás, Ítaca, antes de mi arribo?
¿Dónde estás Barataria, isla famosa,
dónde los clavos donde sujetarme,
en qué escarpada altura?
Muerte, ven y acúname, ven y méceme
que me duerma en tus brazos de vida,
que sueñe. Corrige el curso del cielo
y devuelve el agua a mis secos labios.
Aguadulce, enero de 2008




Un gran escrito con mitología incluída, bellas imágenes en todo el poema
Una gran obra que habrá que leer más veces.
Un placer saludarte, Pedro.
Sergio
 
Como mencionan allá arriba, un lenjuaje preciso el que empleas además de las comparaciones mitológicas que empleas para crear imágenes enigmaticas en mi opinión, definitivamente unpoema con muchos niveles de lestura.Un placer pasar.Saludos.

Gracias, amigo, por tu opinión y tu lectura.
Saludos desde mi mar, revuelto.
 

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