Rapsodo
Eiden Alvarez
Es hora de partir mi niña a ti regalo un abrazo.
Me voy a la orilla del crepúsculo donde se eternizó tu encanto.
Es hora de partir mi niña. Es hora. El sol me avisa, de pronto, que ha llegado el ocaso.
Me voy esfumando en el tiempo, al mismo tiempo, en que me perdí en tus brazos.
Es hora de partir mi niña, ¿habrás sido tú quién me ha enamorado, acaso?
Me voy perdiendo en el polvo, en la sombra, y en el eco de tus labios.
Es hora de partir niña, para usted escribo estas líneas, para usted son estos cantos.
Me voy alejando mi niña y ahí te dejo mis pasos.
Es hora de partir mi niña, aunque ya te importe poco, que yo haya dicho tanto.
Me voy a la orilla del crepúsculo donde se eternizó tu encanto.
Es hora de partir mi niña. Es hora. El sol me avisa, de pronto, que ha llegado el ocaso.
Me voy esfumando en el tiempo, al mismo tiempo, en que me perdí en tus brazos.
Es hora de partir mi niña, ¿habrás sido tú quién me ha enamorado, acaso?
Me voy perdiendo en el polvo, en la sombra, y en el eco de tus labios.
Es hora de partir niña, para usted escribo estas líneas, para usted son estos cantos.
Me voy alejando mi niña y ahí te dejo mis pasos.
Es hora de partir mi niña, aunque ya te importe poco, que yo haya dicho tanto.