Es triste despertarse una mañana
y saberse enamorado;
el cuerpo atado a la cama
pero el corazón en otro lado.
Esclavo
del azar
y de la entropía.
Un poco más roto cada día
el corazón
y todavía
falta un montón
para desamorarse.
Sí que es triste despertarse,
insisto, lleno de amor...