miguegarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
No la nombran ni el verso ni el poeta,
no la puede tocar el adjetivo
que oculta con su voz a cuanto es vivo
ni el pincel delimita su silueta.
Sugieren su presencia en el planeta
por igual el instante fugitivo,
el río tumultuoso, el fuego altivo
y una sombra que pasa en la banqueta.
Es y no es, el colibrí, la nube,
el temblor de unos labios o el aliento
que propaga una ausencia que calcina.
Es y no es emanación que sube,
una rosa que embarga el pensamiento
o dos cuerpos que hienden la neblina.
no la puede tocar el adjetivo
que oculta con su voz a cuanto es vivo
ni el pincel delimita su silueta.
Sugieren su presencia en el planeta
por igual el instante fugitivo,
el río tumultuoso, el fuego altivo
y una sombra que pasa en la banqueta.
Es y no es, el colibrí, la nube,
el temblor de unos labios o el aliento
que propaga una ausencia que calcina.
Es y no es emanación que sube,
una rosa que embarga el pensamiento
o dos cuerpos que hienden la neblina.
Última edición: