emivargas
Poeta asiduo al portal
Al regresar de un viaje, esa mañana,
le encontré en su lecho agonizando,
ella, mi nombre estaba pronunciando;
su mirada se hallaba harto lejana.
Algo sombrío vi por la ventana
en el momento en que le estaba hablando;
comprendí, tembloroso y sollozando,
que la muerte del vivo se engalana.
¡Oh muerte!, destructora de ilusiones
y de amores cubiertos de ventura,
sin piedad has destruido mi destino.
Aunque tu ley de muerte nos impones
no le des a mi amada sepultura;
sin ella se oscurece mi camino.
le encontré en su lecho agonizando,
ella, mi nombre estaba pronunciando;
su mirada se hallaba harto lejana.
Algo sombrío vi por la ventana
en el momento en que le estaba hablando;
comprendí, tembloroso y sollozando,
que la muerte del vivo se engalana.
¡Oh muerte!, destructora de ilusiones
y de amores cubiertos de ventura,
sin piedad has destruido mi destino.
Aunque tu ley de muerte nos impones
no le des a mi amada sepultura;
sin ella se oscurece mi camino.