Esa otra Navidad...

Fina Simón

Poeta recién llegado
Esa otra Navidad...

Muy cerquita de la Navidad
salí como todos los año a visitar
la Residencia de la Tercera Edad
cargada de afecto que brindar.

Al llegar contemplé con alegría
el ambiente que allí se vivía,
pues los abuelos muy ufanos
el pino navideño iban adornando.

Farolillos, luces, guirnaldas
colgaban de sus verdes ramas
y hasta una Virgen Inmaculada
confeccionada por una anciana.

Todos cantaban al unísono
canciones añejas y villancicos
¡con el mismo entusiasmo
que si fueran niños!

De pronto vi aislada en un rincón,
una abuela en su toca arrebujada
mirando al grupo sin prestar atención
con las manos juntas y fija la mirada.

Me acerqué a ella con cierta reticencia
Y al verme llegar entristecida me decía:
¡Ésta, señora, no es la Navidad!
¡ La de mi casa y mi familia!
la que me daba felicidad,

Ya nunca más cantaré villancicos
porque me olvidaron mis hijos,
solamente me acompaña Dios
hasta el día que diga adiós.

Me quedé sin aliento, muda de estupor,
y desde muy adentro hable con Dios:
Vuelve hacia ella tus ojos de amor
y… ¡Perdónanos Señor!

Fina Simón
 
Esa otra Navidad...

Muy cerquita de la Navidad
salí como todos los año a visitar
la Residencia de la Tercera Edad
cargada de afecto que brindar.

Al llegar contemplé con alegría
el ambiente que allí se vivía,
pues los abuelos muy ufanos
el pino navideño iban adornando.

Farolillos, luces, guirnaldas
colgaban de sus verdes ramas
y hasta una Virgen Inmaculada
confeccionada por una anciana.

Todos cantaban al unísono
canciones añejas y villancicos
¡con el mismo entusiasmo
que si fueran niños!

De pronto vi aislada en un rincón,
una abuela en su toca arrebujada
mirando al grupo sin prestar atención
con las manos juntas y fija la mirada.

Me acerqué a ella con cierta reticencia
Y al verme llegar entristecida me decía:
¡Ésta, señora, no es la Navidad!
¡ La de mi casa y mi familia!
la que me daba felicidad,

Ya nunca más cantaré villancicos
porque me olvidaron mis hijos,
solamente me acompaña Dios
hasta el día que diga adiós.

Me quedé sin aliento, muda de estupor,
y desde muy adentro hable con Dios:
Vuelve hacia ella tus ojos de amor
y… ¡Perdónanos Señor!

Fina Simón


Mis aplausos Fina, su obra es una hermosa y emotiva manifestación del amor que se esfuma en los abuelos.
Preciosa escena, tal real...tan real que se estruja el pecho ¡Felicidades! y que nos ¡Perdone el Señor!

 
Tan real como triste esa realidad que tan emotívamente nos muestras Fina, y más en estos días que se aproximan donde mas de uno miramos al cielo y después, una silla vacía a nuestro lado.
 
Y menos mal que aquí tenemos residencias para los mayores, ¡ Cuántos hay que ni techo tienen en estos días!
Un buen poema nos compartes, amiga Fina.

u_3bd778b6.gif
 
Si he visto esas miradas lejanas y tristes en los asilos este año estaré visitando con cantos navideños y darles un rayito de luz. Bendiciones gracias por compartir su poema
 
Última edición:
No hace falta perdonar ni castigar.
No es preciso prejuzgar ni mirar por encima del hombro.
O sea, Dios no prejuzga a sus hijos, ni les subestima.
Por ello, no se permite el lujo de castigarles, ni de perdonarles por sus faltas.


cecily-mind-blown-strong-snl-surprised-gif-11927464.gif



De hecho, cada uno sale por las suyas ( por sus obras ).


Luego por tanto, por sus obras los conoceréis, como dijo el Mesías.
Por sus obras...


giphy.gif



Y por vuestras obras, os conocerán.
Y por mi obra, me conocerán.


giphy.gif



Porque ser es hacer, según Sócrates.
Así que no hay perdón que valga, dado que la Felicidad es una consecuencia, y la desdicha no es un castigo, sino un resultado.
 
Última edición:
Esa otra Navidad...

Muy cerquita de la Navidad
salí como todos los año a visitar
la Residencia de la Tercera Edad
cargada de afecto que brindar.

Al llegar contemplé con alegría
el ambiente que allí se vivía,
pues los abuelos muy ufanos
el pino navideño iban adornando.

Farolillos, luces, guirnaldas
colgaban de sus verdes ramas
y hasta una Virgen Inmaculada
confeccionada por una anciana.

Todos cantaban al unísono
canciones añejas y villancicos
¡con el mismo entusiasmo
que si fueran niños!

De pronto vi aislada en un rincón,
una abuela en su toca arrebujada
mirando al grupo sin prestar atención
con las manos juntas y fija la mirada.

Me acerqué a ella con cierta reticencia
Y al verme llegar entristecida me decía:
¡Ésta, señora, no es la Navidad!
¡ La de mi casa y mi familia!
la que me daba felicidad,

Ya nunca más cantaré villancicos
porque me olvidaron mis hijos,
solamente me acompaña Dios
hasta el día que diga adiós.

Me quedé sin aliento, muda de estupor,
y desde muy adentro hable con Dios:
Vuelve hacia ella tus ojos de amor
y… ¡Perdónanos Señor!

Fina Simón
Muy buen poema estimada poetisa...es fácil volar con tus letras, en la memoria llegan esos cantos, la reunión entre amigos y familia, la alegría, el amor. Sólo que no todos pueden disfrutar a pleno por diferentes motivos. Hay una triste historia finalmente, la soledad humana. Emotivo. Un gran abrazo navideño
 
Buenas tardes queridos Miraya, FcoBernal, Maramín, Rosa, Nommo y Bristy. Muchísimas gracias por sus atenciones y bellos comentarios a la humildad de mis letras.
¡¡FELIZ NAVIDAD FAMILIA!!!
Abrazos de corazón.
 
Realidades que endulzan y agrian...esas dos caras de la moneda que lamentablemente se dan y más sensibles aún en fiestas que el encuentro familiar es central... un gusto leerte querida amiga...
Te abrazo con todo mi cariño...
Nancy
 
Hermoso poema. Es un recordatorio que donde hay más de tres no siempre hay compañía, que en las miradas y distancias hay mucho por aprender.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba