Arnet Fatheb Grothen
Poeta que considera el portal su segunda casa
El viento se agitaba en esas horas,
tenue seña que cuelga de mi mente.
Te sentaba en tu patio ante el poniente
junto al suave frescor de tus ixoras.
No entendí tus miradas confesoras
que, siquiera el trinar fue suficiente
de un chuchube de vuelo reticente,
para obviar el rumor de las deshoras.
Te gustó recitar a fray Guevara:
"No me mueve mi Dios..." y entre el quebranto
se posó un dulce alivio en aquel canto.
Tu mirada decía que te aguarde,
mientras besos vertían en tu cara...
las ráfagas del viento de esa tarde.
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