• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Esa tarde

Arnet Fatheb Grothen

Poeta que considera el portal su segunda casa




El viento se agitaba en esas horas,
tenue seña que cuelga de mi mente.
Te sentaba en tu patio ante el poniente
junto al suave frescor de tus ixoras.

No entendí tus miradas confesoras
que, siquiera el trinar fue suficiente
de un chuchube de vuelo reticente,
para obviar el rumor de las deshoras.

Te gustó recitar a fray Guevara:
"No me mueve mi Dios..." y entre el quebranto
se posó un dulce alivio en aquel canto.

Tu mirada decía que te aguarde,
mientras besos vertían en tu cara...
las ráfagas del viento de esa tarde.
 
Última edición:


Esa tarde

El viento se agitaba en esas horas,
tenue seña que ha quedado en mi mente.
Te sentaba en tu patio ante el poniente
junto al suave frescor de tus ixoras.

No entendí tus miradas confesoras
que, siquiera el trinar fue suficiente
de un chuchube de vuelo reticente,
para obviar el rumor de las deshoras.

Te gustó recitar a fray Guevara:
"No me mueve mi Dios..." y entre el quebranto
se posó un dulce alivio en aquel canto.

Tu mirada me decía que aguarde,
mientras besos vertían en tu cara...
las ráfagas del viento de esa tarde.

En memoria del último paseo a mi mamá
(05-04-24), un día antes de su deceso.
Hermoso y sentido tributo póstumo a la memoria de tu querida madre.
Grata sorpresa el encontrarte luego de tanto tiempo.
Un abrazo querido amigo.
 


Esa tarde

El viento se agitaba en esas horas,
tenue seña que ha quedado en mi mente.
Te sentaba en tu patio ante el poniente
junto al suave frescor de tus ixoras.

No entendí tus miradas confesoras
que, siquiera el trinar fue suficiente
de un chuchube de vuelo reticente,
para obviar el rumor de las deshoras.

Te gustó recitar a fray Guevara:
"No me mueve mi Dios..." y entre el quebranto
se posó un dulce alivio en aquel canto.

Tu mirada me decía que aguarde,
mientras besos vertían en tu cara...
las ráfagas del viento de esa tarde.

En memoria del último paseo a mi mamá
(05-04-24), un día antes de su deceso.
Que bellas palabras en homenaje a tu madre, la que me imagino sonreía al leer a su poeta favorito, su hijo. Ella siempre será tu luz y estará en cada sonrisa tuya. mis saluditos desde la Patogonia Austral. Ecos
 




El viento se agitaba en esas horas,
tenue seña que cuelga de mi mente.
Te sentaba en tu patio ante el poniente
junto al suave frescor de tus ixoras.

No entendí tus miradas confesoras
que, siquiera el trinar fue suficiente
de un chuchube de vuelo reticente,
para obviar el rumor de las deshoras.

Te gustó recitar a fray Guevara:
"No me mueve mi Dios..." y entre el quebranto
se posó un dulce alivio en aquel canto.

Tu mirada decía que te aguarde,
mientras besos vertían en tu cara...
las ráfagas del viento de esa tarde.
El poema es apto. Un saludo
Luis
 
Atrás
Arriba