alfredo ajo gonzalez
Poeta fiel al portal
Una boca húmeda y negra
se abre paso en la tarde encapotada,
atrayendo y engullendo uno a uno
a todos los animales del planeta.
se abre paso en la tarde encapotada,
atrayendo y engullendo uno a uno
a todos los animales del planeta.
La tarde es ajena al hombre,
sólo lo enloquece con su dantesco
espectáculo, y por todas partes se escuchan
alaridos desproporcionados de dolor;
gigantescos desgarros.
sólo lo enloquece con su dantesco
espectáculo, y por todas partes se escuchan
alaridos desproporcionados de dolor;
gigantescos desgarros.
La locura todo lo alcanza.
Poco a poco va reinando el canibalismo
en los campos y en las calles.
Es la noche del hombre,
tal vez el resultado de nuestra plaga.
Poco a poco va reinando el canibalismo
en los campos y en las calles.
Es la noche del hombre,
tal vez el resultado de nuestra plaga.
(¡Esconde a tu hijo!,
¡ocúltalo de mi daga!).
¡ocúltalo de mi daga!).
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