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Esconde a tu hijo.

alfredo ajo gonzalez

Poeta fiel al portal
Una boca húmeda y negra
se abre paso en la tarde encapotada,
atrayendo y engullendo uno a uno
a todos los animales del planeta.


La tarde es ajena al hombre,
sólo lo enloquece con su dantesco
espectáculo, y por todas partes se escuchan
alaridos desproporcionados de dolor;
gigantescos desgarros.


La locura todo lo alcanza.
Poco a poco va reinando el canibalismo
en los campos y en las calles.
Es la noche del hombre,
tal vez el resultado de nuestra plaga.


(¡Esconde a tu hijo!,
¡ocúltalo de mi daga!).
 
Última edición:
Poema darwinista que denuncia la destrucción del planeta a manos del hombre que se comporta como un superpredador como si fuéramos bombas genéticas de autodestrucción planetaria. Bellísimo.
 
Un poema en donde me impactó el final. lograste que abra los ojos y eso quier decir que me llegó.
Me gusta y es mérito del poeta, llegar al lector.
Saludos y estrellas
 
Una boca húmeda y negra

se abre paso en la tarde encapotada,
atrayendo y engullendo uno a uno
a todos los animales del planeta.


La tarde es ajena al hombre,
sólo lo enloquece con su dantesco
espectáculo, y por todas partes se escuchan
alaridos desproporcionados de dolor;
gigantescos desgarros.



La locura todo lo alcanza.
Poco a poco va reinando el canibalismo
en los campos y en las calles.
Es la noche del hombre,
tal vez el resultado de nuestra plaga.


(¡Esconde a tu hijo!,

¡ocúltalo de mi daga!).




Excelente grito en verso de atención ante la auto destrucción que provoca el ser humano.
Un placer pasar por tus versos.
 
Una boca húmeda y negra
se abre paso en la tarde encapotada,
atrayendo y engullendo uno a uno
a todos los animales del planeta.


La tarde es ajena al hombre,
sólo lo enloquece con su dantesco
espectáculo, y por todas partes se escuchan
alaridos desproporcionados de dolor;
gigantescos desgarros.


La locura todo lo alcanza.
Poco a poco va reinando el canibalismo
en los campos y en las calles.
Es la noche del hombre,
tal vez el resultado de nuestra plaga.


(¡Esconde a tu hijo!,
¡ocúltalo de mi daga!).
bmuy bien logrado esa imagen pulcra en tu poema, besos
 
Brrr, escalofriantes versos. Me ha gustado también el contundente cierre.
Saludos, un gustazo leerte,
 

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