Buen día, Aisha y Melquiades:
Modifiqué algunas palabras en el texto para presentar con mayor precisión lo que deseo transmitir. Antes de proseguir, señalo que me limito a comentar lo que he escrito, ni más ni menos. Jamás hablé sobre forma sino sobre contenido, no me referí a escribir por un beneficio económico y tampoco censuro la libre expresión, siquiera mencioné el tema.
Definición de la palabra escribir según la RAE:
Escribir:
1. tr. Representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie.
2. tr. Componer libros, discursos, etc. U. t. c. intr.
3. tr. Comunicar a alguien por escrito algo. U. t. c. intr.
De la definición expuesta se razonan dos cuestiones: Se puede escribir sin pensar, se puede leer sin pensar, pero no se puede transmitir las ideas sin pensar. Lector, ¿usted escribe sin elaborar o ajustar sus escritos? Es posible, cabría clasificar su escritura dentro del primer razonamiento.
Como apunta el señor Melquiades: “Usuario Registrado ha hecho del tema escribir un breve ensayo que comparte en unas cuantas líneas, en las que supongo, no contempla todas las posibilidades de reflexión que al arte u oficio de escribir se le pueden atribuir… No podemos esperar que en su brevedad se exprese el todo de ese universo que es la literatura y el arte u oficio de escribir”. El mucho palabrerío por lo general es señal de que no se sabe lo que se quiere decir; mi escrito aun puede resumirse pero elaborado ya está y sujetaré mis atenciones a él. Hice la salvedad en el mismo texto que me refería a la escritura emocional, aunque cualquier tipo agudo puede objetar este texto de Nietzsche para hacer notar el error que todo lenguaje arrastra en su origen y que, incluso, lo hace posible:
“El idioma como pretendida ciencia. – La importancia del idioma para el desenvolvimiento de la civilización, estriba en que el hombre ha colocado un mundo propio al lado del otro, posición que juzgaba bastante sólida para levantar desde ella el resto del mundo sobre sus goznes y hacerse dueño de él. Porque el hombre ha creído durante largo espacio de tiempo en las ideas y en los nombres de las cosas, como en «ceterne veritates», se ha atribuido este orgullo, con el cual se elevaba sobre la bestia; pensaba en realidad tener en el lenguaje el conocimiento del mundo. El creador de palabras no era bastante modesto para creer que no hacía más que dar nombres a las cosas; se figuraba, por el contrario, expresar por medio de las palabras la ciencia más alta de las cosas; en el techo, el lenguaje es el primer grado de esfuerzo hacia la ciencia. La fe en la verdad encontrada es la fuente de donde derivan su fuerza los poderosos. Muy tarde, casi en nuestros días, los hombres comienzan a entrever el monstruoso error que han propagado con su creencia en el lenguaje. Por fortuna, es demasiado tarde para que esto determine un retroceso en la evolución de la razón que descansa en esta creencia. La lógica también descansa sobre cuestiones a las que nada responde en el mundo, por ejemplo, la verdad de las cosas, la identidad de la misma cosa en diferentes puntos del tiempo; pero esta ciencia ha nacido de la creencia opuesta (que existían ciertamente cosas de este género en el mundo real). Lo mismo sucede con las matemáticas, que seguramente no habrían nacido si se hubiera sabido desde el primer momento que no hay en la Naturaleza ni línea exactamente recta, ni círculo verdadero, ni grandeza absoluta.”
Las ideas que transmito falsean la escritura emocional pero el texto citado derrumba en general todo pretendido lenguaje. ¿Estamos condenados a escribir de forma exigua? La teoría del lenguaje esboza un enérgico “Sí”.
No hay mucho por agregar, quizá sólo hacerle notar, señorita Aisha, que el hecho de que usted responda mi texto ya es una forma de elaborar su escrito porque intuyo que trata de no llevarme a la polémica ni herirme con sus palabras, es decir, su respuesta está condicionada por dos factores que huelen a moralidad (cosa rara en una nihilista pero necesaria) y desde ahí usted ha decidido responderme, esto, lamentablemente, no hace fluida y natural su réplica sino condicionada bajo preceptos éticos que limitan su publicación. Yo no considero la dimensión ética en tal escritura pero sí admisible escribir bajo ciertos preceptos; lo primero lo fundamento porque no se puede hacer ética desde un falseamiento, sería deshonesto aunque posible. Tengo una pregunta, ¿usted no busca un interés particular cuando escribe? ¿Tal vez busca algún interés general? Puedo enumerar algunos: interés en saciar la necesidad de escribir o de comunicarse, la satisfacción que el acto conlleva en sí o un ejercicio del ego (la razón y el egocentrismo son innatos a ese pretendido ser llamado “humano”, claro está, en distintas proporciones por cada individuo). Todos buscamos algo al escribir y se remite a nuestro egocentrismo. Pero, al final, lo que determinará su postura al escribir es cómo usted conciba ese acto y sería una falta de respeto por mi parte juzgar objetivamente algo que sólo concierne a la subjetividad (a su persona).
Nota: No disfrazamos una idea sólo por razones estéticas sino la más de veces para que no sea grotesca y sí digerible.
Tal vez la palabra “prostitución” es extrema, yo también peco por escribir desde mis prejuicios y para una persona hermética al dirigirse a su lado emocional es difícil adecuar otra palabra al sentir.
Señor Melquiades, le celebro estas anotaciones:
“Es imposible considerar que todo texto literario, para que valga la pena, debe escribirse desde el alma, tomando este concepto como un equivalente al de un estado mediúmico, catatónico, o de éxtasis. Sin que la afirmación tenga implicaciones místicas o religiosas, el alma de todo hombre refleja, con su sensibilidad propia, lo que en su entorno contempla. Utilizamos para ello instrumentos que la humanidad ha utilizado y nos ha legado, entre todas las artes y ciencias está este medio que usamos: la literatura...”
Es vusted muy perspicaz.
Como dijo un usuario: "Si no siempre entendidos, siempre abiertos."