solangel
Poeta fiel al portal
Ese día de navidad, fuiste demasiado celeste, y me hiciste componer el canto de estrofas agónicas que te he regalado en estas partituras que pasan por la vida.
No me digas que ya no las quieres, pues ese día supe que deseaba morir por ti en el paredón de la enfermedad y la agonía. Seguramente por eso, en tu casa no hay espejos. Quitaste hasta el pensamiento que pueda reflejar mi agonía induciéndome a pensar en tu celeste ser.
El día de navidad fue el mejor día para seguir contemplándote, poder ver la pluma tinta derramadas en el escritorio del pasillo, mientras moríamos anticipados por las lejanías de aquellos olvidos de infelicidad.
No me digas que ya no las quieres, pues ese día supe que deseaba morir por ti en el paredón de la enfermedad y la agonía. Seguramente por eso, en tu casa no hay espejos. Quitaste hasta el pensamiento que pueda reflejar mi agonía induciéndome a pensar en tu celeste ser.
El día de navidad fue el mejor día para seguir contemplándote, poder ver la pluma tinta derramadas en el escritorio del pasillo, mientras moríamos anticipados por las lejanías de aquellos olvidos de infelicidad.