¡¡Joder!! (perdón por la expresión, tan nuestra y tan ibérica para expresar, valga la redundancia, tanto un enfado como una admiración por lo que se ve o se siente; en este caso, es admiración por lo que veo y leo, y siento).
Armoniosa combinación y distribución de versos de distinta extensión, que, junto al rico y culto verbo empleado, a la perfecta sintaxis, y a la sublime semántica troquelada en las metáforas, otorga una musicalidad y cadencia que es pura sinfonía al oído cuando se declama (yo, siempre declamo todos los poemas que os leo). Alzas en tu poema la belleza inserta en esa melancolía de sabor amargo, de soledad, de silencio, de retos sin tregua, de búsqueda, y de espacios que nos oprimen.
Todo el poema es una maravilla, mas quiero resaltar unos versos que son exponente de la grandeza lírica con la que vistes esas estrofas:
Saben a sal las gotas de rocío
en los aullidos de silencio,
aún busco los expoleos
que la vida se ha llevado.
No da tregua el tiempo en sus vacilaciones,
ni en la dimensión de sus espacios.
Quizás, ""expoleos"" se escribe como ""expolios"", aunque bien podría ser que de ambas formas sea correcto.
Esos dos versos últimos son un cierre magistral al retomar la idea inscrita en la tercera estrofa.
Hinco rodilla en tierra y te rindo pleitesía, pues tan sublime obra poética, la merece, como la merece la etérea poetisa de cuyo corazón y pluma ha surgido.
Besos, querida amiga y admirada poetisa, besos en alas de los vientos.
P.D. Tus arqueadas cejas, tus ojos, grandes como lagos y brillantes como luceros, otorgan a tu mirada una presencia y prestancia más seductora que la de la hermosísima Nefertiti (antes de perder su ojo izquierdo; incluso después, seguía teniendo hechizo en su mirada)